A 30 años de la tragedia de Chernobyl

Hoy se cumplen 30 años del accidente nuclear de Chernobyl. en 1986, a la 01:23:58, el cielo de la remota región de Ucrania se iluminó en mitad de la noche, liberando sobre la atmósfera una cantidad de energía 500 veces superior a la explosión de Hiroshima o Nagasaki. El mayor desastre nuclear de historia.

En aquel entonces, se habló de que era el inicio del fin del mundo, dada la magnitud del desastre; Chernobyl fue el resultado de deficiencias de diseño y de errores humanos, por los que al día de hoy, dicen los expertos, estamos pagando un precio todavía desconocido.

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EL PRINCIPIO DEL FIN

Durante una prueba del sistema llevada a cabo fuera de los parámetros conocidos, y en un alarde de demostrar solvencia de la tecnología nuclear soviética, en el reactor número 4 de la central Chornobylska atomna elektrostantsiya Vladímir Ilich Lenin, se produjo un salto repentino en la potencia. 10 segundos más tarde, el núcleo sufrió una explosión y se incendió, desatando lo que fue calificado como un infierno en la tierra.

Chernobyl

  • ¿Qué provocó el accidente?

Un reactor nuclear inactivo continúa generando una cantidad significativa de calor residual. Los reactores tipo RBMK como los que se utilizaron en Chernobyl, tras una parada de emergencia continúan emitiendo un 7 por ciento de su producción térmica y, por tanto, deben seguir siendo enfriados. Los reactores de Chernobyl utilizaban agua como refrigerante, de forma que el reactor 4 estaba equipado con 1.600 canales individuales; y cada uno requeriría un flujo de refrigerante de 28 mil litros por hora. Por lo que se quiso poner a prueba, entre otras cosas, el sistema de refrigeración del la central.

El procedimiento experimental fue pensado para funcionar de la siguiente manera: el reactor iba a funcionar a un nivel bajo de potencia, entre 700 MW y 800 MW, pero la turbina del reactor iba a funcionar a toda velocidad. Cuando se alcanzaron estas condiciones, el suministro agua para el generador de la turbina se cerraría, de forma que el rendimiento del generador pudiera ser analizado y determinar si se podía proporcionar potencia suficiente a las bombas de refrigerante hasta que se pusieran en marcha los generadores diesel de emergencia, que se secuenciaron para iniciar y proporcionar energía a las bombas automáticamente durante enfriamiento. De esta forma, una vez que los generadores de emergencia llegasen a una velocidad normal, arrancarían los subsidiarios.

Una vez comenzado el experimento, los generadores diesel comenzaron a funcionar y secuencialmente fueron suministrando energía. Durante este período, la potencia para las cuatro MCPs fue suministrada por el generador de la turbina. A medida que disminuye el impulso del generador de la turbina, el caudal de agua disminuye, lo que aumenta la formación de huecos de vapor (burbujas) en el núcleo.

No obstante, según lo registrado por el sistema de control centralizado Skala de la central, una parada de emergencia del reactor fue lo que provocó la explosión. El curso posterior de los acontecimientos no fue registrado por los instrumentos, y los detalles que se manejan son el resultado de la simulación matemática. Al parecer, un gran aumento de potencia, causada por un aumento de la temperatura del combustible y una masiva acumulación de vapor, unido a que los técnicos no pudieron bajar del todo las barras de grafito de emergencia, provocaron el accidente.

No fue posible reconstruir la secuencia precisa de los procesos que condujeron a la destrucción del reactor y del edificio de la unidad de potencia, pero una explosión de vapor, como la explosión de una caldera de vapor por exceso de presión, parece haber sido la consecuencia final. De ahí, al infierno en la tierra.

Un infierno que se extendió, en forma de nube radioactiva, sobre gran parte del oeste de Rusia y Europa, detectable a miles de kilómetros de distancia. En la batalla para contener la contaminación y evitar una catástrofe mayor en última instancia, participaron más de 500 mil trabajadores, con un costo estimado de estimado de 18 mil millones de rublos para la pobre Ucrania de la época.

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Sin ninguna forma de contención, y pese al trabajo a contrarreloj de los liquidadores  -los heroicos trabajadores y voluntarios que se esforzaron para mitigar los efectos de la radiación después de la catástrofe, sabiendo que provocaría su propia muerte-, el contenido radiactivo del reactor fue transportado en el aire por el calor de la quema de grafito del núcleo. Mientras, el silencio propio del terror de acero, agravó el mayor accidente nuclear que ha conocido el hombre.

Sólo después de que el nivel de radiación activase las alarmas en la central nuclear de Forsmark en Suecia, a más de mil kilómetros de la planta de Chernobyl, obligó a la Unión Soviética admitir públicamente que se había producido un accidente. osión del reactor. Mientras miles de personas que vivían en la zona y en los alrededores, sufrieron una dosis de radiación tan grande que, o bien provocó su muerte, o sin duda acortó su vida condenando a varias generaciones. La OMS dice que 4000 personas fueron víctimas directas o indirectas de la explosión de la central de Vladímir Ilich Lenin, los datos, como siempre, varían en función de en boca de quién estén.

Lagos, suelos arenosos y bosques de una belleza inconmensurable pasaron, en cuestión de segundos, a convertirse en terreno baldío, fantasmal e inhabitable de todos los que existen en el planeta tierra. El invierno nuclear que ni siquiera en plena guerra fría se había podido imaginar.

El verde de los bosques se convirtió en rojo nuclear. Una zona prohibida en la tierra en la que el hombre no podrá volver a poner un pie sin preocupaciones hasta dentro de miles de años, contaminada con niveles de cesio radiactivo-137, estroncio-90 e isótopos plutonio en umbrales incompatibles con el desarrollo normal de la vida humana. En el bosque, ahora rojo por la radiación , los niveles multiplican por 20 los de Hiroshima y Nagasaki tras las explosión, 30 años después.

Desde entonces, Chernobyl ha sido el punto de referencia por el que han sido juzgados todos los otros accidentes nucleares en los últimos 30 años. El único que ha sido catalogado como nivel 7, junto a Fukushima, en la Escala Internacional de Accidentes Nucleares. Un armazón de hormigón y metal, una suerte de sarcófago, fue construido a toda prisa para encerrar la unidad 4 como medida de emergencia para detener la liberación de radiación en la atmósfera tras el desastre de 1986.

30 años después Chernobyl todavía tiene que decir mucho sobre el accidente, sobre la energía nuclear en sí misma y sobre las consecuencias del silencio del telón de acero. 30 años después, Chernobyl es y será durante miles de años, zona prohibida.