Alejandra Guzmán celebra 58 años con salud renovada y esperanza de reconciliación con su hija Frida Sofía.
Ciudad de México.-Alejandra Guzmán celebra su cumpleaños número 58 en un momento que ella describe como pleno, rodeada de personas que le aportan positivamente tanto en su vida personal como profesional.
“Hace mucho que no festejo mi vida y hace mucho que quiero a mi gente cerca y me estoy rodeando de gente que me dé, no que me quiten”, expresó la cantante, mostrando que está en una fase de crecimiento personal y depuración emocional.
Un tema inevitable fue su relación con su hija, Frida Sofía, con quien ha tenido una relación distante en los últimos años. La madre y la hija se distanciaron públicamente después de que Frida hiciera fuertes acusaciones contra su familia, lo que agravó la ruptura. A pesar de esto, Guzmán no pierde la esperanza de un reencuentro.
“Yo creo que, en algún momento, pero yo nunca pierdo la fe y que llame cuando tenga que ser el momento, ni antes ni después. Porque todos somos jóvenes y yo también fui bien rebelde, pero pues ahora con la tecnología es otra onda, ¿no?”, comentó, reconociendo las diferencias generacionales y los desafíos que han enfrentado.
En cuanto a su salud, la cantante compartió que ahora vive sin dolor, algo que parecía imposible durante años. Recordó que soportó fuertes molestias físicas hasta que finalmente se sometió a una cirugía lumbar.
“Hay que vivir como es y hay que seguir la verdad, hay que amarse, quererse, cuidarse, ver qué tiene uno mal porque yo aguantaba mucho dolor, pero mucho, entonces está bien que uno se consienta y que se dé su tiempo, nunca me lo había dado. Después de 13 años ya no tengo dolor”, reveló.
La operación fue un hito en su vida. Alejandra describió el procedimiento como un milagro, afirmando que antes de entrar al quirófano, tuvo una experiencia espiritual en la que sintió la presencia de su madre, la fallecida actriz Silvia Pinal.
“Es que no me pasaba la información por la médula espinal. Ya tenía yo una hernia muy grande y no lo sabía, entonces sí es un milagro. No me lo van a creer, pero vi una luz así increíble y dije: ‘Ay, ay, ay, aquí estás conmigo.’”
Añadió:
“Antes de la operación de las lumbares. Ay, pues no me lo esperaba y pasé por algo y de repente vi una luz muy, muy heavy, muy profunda, muy intensa y la vi. Me llenó de fe, y así entré a la operación, y estoy viva porque allá me quieren mucho. Y algo tengo que hacer y lo que mejor sé hacer es cantar. Ya canté una canción y tengo otra desde el año pasado. O sea que ya es tiempo de sacar música nueva”.
En el ámbito familiar, también fue cuestionada sobre Apolo, quien legalmente dejó de llevar el apellido Guzmán tras el proceso legal de su madre, Mayela Laguna, con Luis Enrique Guzmán. Tras una prueba de ADN que desató controversia, se determinó que el menor no tenía vínculo biológico con la familia Guzmán, lo que llevó a que dejara de ser reconocido legalmente como sobrino de Alejandra.
Sin embargo, la cantante dejó claro que el cariño sigue intacto: “El corazón y el cariño que le tengo a ese niño, pues nunca va a dejar de estar aquí, ¿no?”
En el terreno sentimental, la rockera también se mostró abierta a una nueva relación.
“Hay amor para otro más grandote. No, todavía no [es mi novio], pero va a caer. Ya a ver, ya lo tengo en la mira. Y trabaja”, dijo entre risas.
A la celebración acudieron familiares cercanos. Su hermano, Luis Enrique Guzmán, prefirió no dar declaraciones a la prensa, mientras que su padre, don Enrique Guzmán, se mostró feliz por el cumpleaños de su hija.
“Esta es la primera vez en su vida que se siente sana y no le duele nada. Todavía no la veo, vengo a verla”, comentó, sin revelar cuál fue el regalo que llevó para la festejada.
Así, Alejandra Guzmán celebra un año más de vida con salud renovada, fe intacta y la mirada puesta en nuevos proyectos musicales, convencida de que aún tiene mucho por cantar y vivir.

