Pese a que Alfonso Martínez admitió diálogo con liderazgos del priismo nacional, en lo local evita definir su situación política con el PRI de los Valencia, rumbo a 2027.
Morelia, Michoacán.-Sin desmentir los contactos y sin asumir compromisos, el presidente municipal de Morelia, Alfonso Martínez Alcázar, optó por la evasión política cuando fue cuestionado sobre una eventual alianza con el PRI rumbo a 2027, pese a haber reconocido encuentros recientes con actores nacionales del priismo.
Entrevistado este fin de semana, el alcalde confirmó que se reunió con el senador Pablo Angulo, con el objetivo de gestionar un acercamiento con Alejandro Moreno, dirigente nacional del PRI, en un contexto que ya había encendido especulaciones sobre posibles acuerdos electorales.
Sin embargo, frente a la pregunta directa sobre una alianza con el PRI en Michoacán, Martínez Alcázar cerró filas en el discurso: “Hoy mi alianza es para trabajar; el 27 lo dejamos para el 27”.
La respuesta marcó un contraste evidente con declaraciones previas del propio alcalde. No hace mucho, en un momento de abierta confrontación política, Martínez Alcázar sentenció que con “el PRI de los Valencia, ni a la esquina”; la expresión surgió en el entendido de que hay un sector de priístas que sí apoya a Alfonso Martínez, y que le dieron la espalda a la dirigencia estatal.
Esa frase definió públicamente su distancia con la dirigencia estatal priísta encabezada por Guillermo Valencia. Hoy, esa dureza ya no aparece en su narrativa: no hay descalificación, pero tampoco definición.
El viraje discursivo se da en un escenario de reacomodos políticos tempranos, donde los contactos nacionales comienzan a pesar más que las disputas locales. Y es que Memo Valencia expresó molestia por los acercamientos nacionales de Alfonso sin consulta al priismo michoacano, también dejó claro que ninguna alianza prosperará sin el aval de las bases estatales, lo que añade presión al tablero político.
Martínez Alcázar, por su parte, prefirió refugiarse en una postura de administración y resultados. Insistió en que su gobierno no está para campañas anticipadas ni para alianzas electorales prematuras, y aseguró que quienes aspiren a cargos futuros deberán hacerlo “con trabajo, no con campañas estériles”.
En el mismo tono, el alcalde lanzó una crítica indirecta a la actuación partidista desde el poder. Señaló que cuando las acciones de gobierno se perciben como exclusivas para un partido, se erosiona la confianza ciudadana y se vuelve difícil creer en una aplicación imparcial de la ley. El mensaje, aunque general, se leyó como un deslinde frente a prácticas políticas que él mismo ha cuestionado en otros momentos.
Así, Martínez Alcázar no niega los contactos ni los minimiza, pero tampoco los asume como ruta definida. Entre el “ni a la esquina” de ayer y el “el 27 para el 27” de hoy, el alcalde moreliano se mueve en una zona gris: reconoce el diálogo nacional, evita confrontar al priismo local y pospone cualquier definición electoral, mientras el calendario político sigue avanzando.
Apenas el pasado 3 de febrero, el dirigente estatal del PRI planteó explícitamente una “tregua” política entre fuerzas opositoras, al señalar que el momento exige bajar el nivel de confrontación y abrir canales de diálogo.
Sostuvo que la política no puede seguir anclada al choque permanente, sino a la construcción responsable y a la defensa de la decencia pública, en un contexto de crisis de seguridad y desconfianza ciudadana que, dijo, obliga a los actores políticos a actuar con mayor responsabilidad institucional.
Habrá que ver si el PRI de los Valencia perdona la traición de los priístas alfonsistas, quienes abiertamente le dieron la espalda a uno de los candidatos más importantes en las elecciones de 2024, René Valencia, hermano de Memo, para apoyar la reelección de Alfonso Martínez. Las alianzas, de hecho, son un tema que está en la mesa de la dirigencia nacional, es decir, bajo control de Alito Moreno, de cuya simpatía, amistad y consideraciones goza el PRI de los Valencia.


