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Opinión

AMLO Fest capítulo Michoacán

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AMLO Fest capítulo Michoacán

Francisco Lemus | Twitter: @PacoJLemus

Un avance de casi tres puntos en su aprobación, al pasar de 37.6 a 40.2 por ciento, son justificación suficiente para que Morena promueva una celebración por el aniversario de la elección de Alfredo Ramírez Bedolla como gobernador, una celebración, que como muchas de sus acciones mediáticas, es una copia de lo realizado por el presidente.

Aunque las noticias de asesinatos son el pan de cada día, se ha tenido que volver a pagar un emplacamiento y los conflictos con el gremio magisterial se han agudizado, Ramírez Bedolla ha logrado avanzar en la simpatía de los michoacanos. Aún así, está por debajo de la popularidad del líder nacional, quien concluyó mayo en un 45.7 por ciento.

Lo que para López Obrador es su porcentaje de aprobación más bajo en casi cuatro años de gobierno, es un sueño para el gobernador michoacano, quien a pesar de haber recibido el gobierno plagado de escándalos de corrupción y acciones tan impopulares como el gobernador en persona empujando a un ciudadano, no logra despuntar.

Parece que su mejor estrategia es no alejarse de la sombra del presidente, quien, por más que lo desee, no puede transmitir su carisma a sus colaboradores y allegados.

Eso lo hace con mucha efectividad, por ejemplo, al seguir la senda del presidente, quien siempre que puede asesta golpes discursivos al ex presidente Calderón, pero que nunca ha mostrado intención efectiva de actuar judicialmente en su contra, por los supuestos delitos que -por acción u omisión- cometió.

Así mismo, Ramírez Bedolla ha encontrado en la figura de Silvano Aureoles un enemigo etéreo al que puede recurrir cada vez que considere necesario descalificar a alguno de sus críticos. Como sacado de las páginas de 1984, la icónica novela de George Orwell, estos funcionarios en retiro sirven como un excelente chivo expiatorio cada que algo sale mal.

A pesar de toda la información que se ha publicado, dando cuenta de las corruptelas de Aureoles, no se ve que haya una verdadera intención de presentarlo ante la justicia. No como venganza, sino por simple compromiso de la nueva administración con el cambio que tanto pregonaba.

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Pero al menos del gobierno actual conoce sus limitaciones, por ello han apostado por una plaza emblemática, pero pequeña, no vaya a ser que no se llene, sabiendo que a algunas de las bases que hace un año le fortalecían, rápidamente se sintieron desamparadas, cuando no traicionadas, al conocer el gabinete plagado de cartuchos quemados.

El magisterio, a pesar de tener su propia agenda política y su radicalidad intrínseca, ha sido un factor fundamental para los triunfos electorales de Morena. En este momento ese apoyo es bastante dudoso, y por el contrario, los choques se mantendrán por un tiempo, hasta el punto de amenazar con echar abajo la fiesta,

Pero para eso Bedolla tiene la carta que ya han jugado sus antecesores, acusar a los profesores de ser agentes del enemigo. Silvano aseguró que la CNTE estaba siendo manipulada por Morena para sabotear a su gobierno, ahora Bedolla asegura que es el mismísimo Silvano quien mueve a estas huestes de enemigos de la 4T michoacana.

Dado que la guerra es solo de declaraciones y propaganda, da igual lo que piensen los simpatizantes, todo lo que se espera de ellos es que crean ciega y acríticamente en el gobierno. Sin embargo, aunque no lo parezca, el público reconoce los engaños y las tomaduras de pelo, y se harta.

Ese hartazgo fue muy bien capitalizado por Morena, pero siempre puede volverse en contra de quien carece de propuestas efectivas y creíbles.