El asesinato del hijo de un líder empresarial en Zihuatanejo evidencia la inseguridad en la región.
Zihuatanejo, Guerrero — La noche del 28 de agosto de 2025, la violencia sacudió tanto la geografía de Guerrero como el tejido social de Michoacán con el asesinato de Víctor Alfonso Cortez Camacho, de 27 años, hijo del líder empresarial Julio César Cortez Velázquez, presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Lázaro Cárdenas.
Inseguridad no para
El crimen refleja no solo la persistencia de la inseguridad en la región, sino también la vulnerabilidad de las familias vinculadas al poder económico local, incluso a kilómetros de su municipio de origen.
Según fuentes cercanas a la familia, la víctima fue localizada sin vida alrededor de las 21:30 horas sobre la carretera federal Zihuatanejo-Lázaro Cárdenas, en el tramo correspondiente a la comunidad de El Posquelite, municipio de José Azueta, a menos de 100 kilómetros de la ciudad portuaria.
Agentes de la Guardia Nacional, División Caminos, identificaron un Seat Ibiza color gris con placas de Michoacán abandonado a un costado de la vía.
En su interior, el cuerpo de Víctor Alfonso presentaba varios impactos de bala y las manos atadas, indicios de un crimen que autoridades catalogan como ejecución, aunque aún no se ha hecho pública la versión oficial sobre el móvil del ataque.
La escena del crimen fue resguardada por elementos de seguridad estatales y federales, mientras peritos de la Fiscalía Regional realizaron el levantamiento de indicios.
El cuerpo fue trasladado al Servicio Médico Forense de Zihuatanejo para su identificación y la práctica de la necropsia de ley.
Hasta la mañana del viernes 29 de agosto, no se había emitido boletín oficial sobre los avances, aunque fuentes no oficiales confirmaron que ya fue abierta una carpeta de investigación, cuyo contenido y líneas de indagatoria permanecen bajo reserva.
Reacción social
La reacción social e institucional en Lázaro Cárdenas fue inmediata. El sector empresarial, encabezado por el propio padre de la víctima, manifestó profunda indignación y exigió pronta justicia.
El crimen ocurre en un contexto de tensión por la seguridad regional, donde los líderes de la iniciativa privada han mostrado preocupación por la fragilidad del Estado de derecho y la posibilidad de que la violencia trascienda los ámbitos tradicionalmente afectados y llegue a la élite económica.
Julio César Cortez Velázquez es reconocido no solo por su liderazgo en el CCE de Lázaro Cárdenas, sino también por su papel en la interlocución entre empresarios y autoridades estatales en la región siderúrgica, una de las más importantes del país.
La pérdida de su hijo ocurre en un momento en que la inversión y la estabilidad social en el corredor Michoacán-Guerrero dependen, en parte, de la confianza generada por la colaboración público-privada.