La actriz francesa, Brigitte Bardot fallece a los 91 años, dejando un legado imborrable en el cine y como defensora de los derechos de los animales.
Francia.-Brigitte Bardot, la icónica actriz francesa que transformó el cine con su audaz sensualidad y dedicó más de 50 años a la defensa ferviente de los animales, falleció el domingo 28 de diciembre de 2025 a los 91 años en su hogar de La Madrague, en Saint-Tropez.
Nacida el 28 de septiembre de 1934 en París, Bardot se convirtió en un símbolo mundial durante las décadas de 1950 y 1960, representando la liberación sexual, la juventud desafiante y la emancipación femenina. Aunque muchos la redescubrieron por su impacto en la pantalla, su figura perdura a través de generaciones gracias a su belleza cautivadora, estilo inigualable y compromiso constante con las causas que defendía.
“La Fundación Brigitte Bardot anuncia con inmensa tristeza el fallecimiento de su fundadora y presidenta, la señora Brigitte Bardot, actriz y cantante mundialmente reconocida, que decidió abandonar su prestigiosa carrera para dedicar su vida y su energía a la defensa de los animales y a su Fundación”, señaló el comunicado oficial emitido este domingo, sin especificar la causa exacta de la muerte, aunque ocurrió tras un deterioro de salud en los últimos meses.
En octubre de 2025, Bardot fue hospitalizada durante varias semanas en Toulon para someterse a una cirugía relacionada con una enfermedad grave, de la que se recuperaba en su residencia. En noviembre, fue nuevamente ingresada por complicaciones, permaneciendo varios días en el hospital privado Saint-Jean de Toulon antes de regresar a casa en convalecencia.
A lo largo de los años, la actriz enfrentó problemas respiratorios y de movilidad, pero siempre mantuvo su independencia en su refugio tropézienne.

Bardot debutó en el cine en los años 50, alcanzando el estrellato en 1956 con ‘Y Dios creó a la mujer’, dirigida por su entonces esposo Roger Vadim, una cinta que escandalizó y fascinó al mundo por su retrato de una mujer libre y sensual. Continuó con clásicos como ‘El desprecio’ (1963) de Jean-Luc Godard, ‘La verdad’ (1960) de Henri-Georges Clouzot y ‘¡Viva María!’ (1965) de Louis Malle. Participó en unas 45 películas y grabó más de 70 canciones, consolidándose como el símbolo de la sensualidad europea.

En 1973, a los 39 años y en la cima de su fama, se retiró del cine tras su última película, ‘L’histoire très bonne et très joyeuse de Colinot Trousse-Chemise’. Desde entonces, fundó en 1986 la Fundación Brigitte Bardot, subastando joyas y pertenencias personales para recaudar fondos iniciales.
La organización, reconocida como de utilidad pública en 1992, lideró campañas históricas: contra la caza de focas (viajando a los hielos árticos en 1977), el comercio de pieles, la tauromaquia, la caza tradicional, el transporte largo de animales vivos y el consumo de carne de caballo. Logró prohibiciones europeas clave, como la de productos derivados de focas, y apoyó refugios, esterilizaciones masivas y condenas por maltrato animal, convirtiéndose en una de las activistas más influyentes del mundo.
En su vida personal, se casó cuatro veces: con Roger Vadim, Jacques Charrier (con quien tuvo su único hijo, Nicolas-Jacques en 1960), Gunter Sachs y Bernard d’Ormale.
Su trayectoria también estuvo marcada por controversias debido a declaraciones políticas extremas, con simpatías hacia la extrema derecha francesa y cinco condenas judiciales por incitación al odio racial, incluyendo multas por comentarios sobre inmigración, islam y poblaciones específicas, aunque siempre defendió su libertad de expresión.
Con su partida, desaparece una de las últimas grandes leyendas del cine francés clásico, dejando un legado doble: como estrella que definió una era de glamour y emancipación, y como defensora apasionada de los animales que eclipsó incluso su fama en la gran pantalla, inspirando generaciones de activistas.

