El caso Julián Figueroa vuelve a la polémica; La clínica responde a las acusaciones sobre su tratamiento y causa de muerte.
El caso de Julián Figueroa ha vuelto a ser el foco de atención debido a la controversia sobre las causas de su muerte y los tratamientos que había seguido para sus adicciones.
Imelda Garza Tuñón, su viuda, acusó a Marco Chacón de impedir que el cantante permaneciera internado en una clínica para completar su tratamiento.
En respuesta, Omar Villarreal, director de la clínica Libérate Laguna en Torreón, Coahuila, ha roto el silencio.
Villarreal aclaró que Julián Figueroa había recibido un implante de Naltrexona en su clínica, un tratamiento para inhibir el consumo de alcohol, y negó que este procedimiento fuera el detonante de su muerte.
“Marco ni yo lo podíamos obligar a quedarse. Ojo, hay un antecedente aquí. El antecedente es que él venía de un tratamiento del Pedregal de 35 o 45 días. O sea, él por eso, por esa causa, no se quiso internar. Ahora, nada nos garantiza que, si él se hubiera quedado internado, él hubiera estado rehabilitado”, explicó Villarreal.
El director también señaló que Julián ya había pasado por múltiples tratamientos, lo que complicaba su lucha contra las adicciones.
“Él era su onceava, había tenido once internamientos previos. Entonces, realmente estamos tranquilos porque el implante no pudo haber sido la causa. Ni Marco, ni ella, ni nadie, podíamos amarrarlo, o sea, ningún papá”.

Además de sus problemas con sustancias, Julián presentaba un cuadro psiquiátrico grave.
“Yo le di seguimiento y seguimiento, ¿cómo estás?, pero él aparte del consumo de alcohol y drogas, él aquí llegó con un diagnóstico psiquiátrico de depresión severa”.
Esto indica que el cantante enfrentaba no solo adicciones, sino también problemas de salud mental.
Sobre las especulaciones que vinculan el medicamento con su muerte, Villarreal fue claro: “Entonces, definitivamente no, o sea, el implante, o la naltrexona, o el que se hubiera o uno se hubiera quedado, eso no fue la causa de su deceso. En realidad, la Naltrexona salva vidas”.

Con esta declaración, intentó disipar cualquier duda sobre un posible efecto adverso del tratamiento.
Finalmente, al recordar la causa de muerte, la reportera señaló: “Además, no hay que olvidar que él no murió de una sobredosis, él murió de un paro“, a lo que Villarreal añadió: “Ajá, un infarto al miocardio”.
A pesar de estas aclaraciones, las declaraciones han reavivado una polémica sobre las decisiones y responsabilidades en torno a la muerte de Julián Figueroa.
La discusión no solo es médica, sino también moral: ¿hubo errores, o fue una tragedia inevitable? El debate sigue abierto, prometiendo nuevas reacciones.

