Claroscuros de la 4T
Foto. Cortesía

En Público

Por Sergio Torres Delgado

La periodista Anabel Hernández asegura que el presidente Andrés Manuel López Obrador está molesto y preocupado por los derroteros que pueda tomar la 4T y, particularmente, por el actuar de algunos de sus más cercanos colaboradores.

Lo anterior, de acuerdo con declaraciones de la autora de varios libros al medio alemán DW, en su edición en español, y reproducidas por Publimetro. Y hay que darle crédito a esta gran mujer.

El tiempo ha dado la razón a esta valiente periodista en cuanto a lo que ha plasmado, desde Los cómplices del presidente, donde destapa antes que nadie corrupción, complicidades e impunidad entre Genaro García Luna, Felipe Calderón y Juan Camilo Mouriño.

Son esos mismos incondicionales incómodos del presidente quienes también meten manos para incidir en candidaturas, en cargos directivos -que no dirigentes y menos líderes- y que manchan a Morena con sus trampas, como el caso de aquellos colaboradores que instrumentan la promoción ilegal rumbo a la consulta para la revocación de mandato el próximo 10 de abril.

En Morena, aunque a muchos nos duela, también hay tramposos, mentirosos y traidores incluso al propio López Obrador y su movimiento.

En realidad ¿es necesario incurrir en conductas infractoras para “ayudar” al presidente? Lo dudo mucho. El presidente no necesita de eso.

Sin duda algo está pasando que el propio presidente también se llegó a enganchar de manera innecesaria con el periodista Carlos Loret de Mola y, más aún, a divulgar datos personales de un particular, por muy corrupto o falto de ética que sea dicho personaje. No es buen ejemplo usar todo el aparato de Estado contra un periodista, por muy cuestionable que sea su trabajo. Para eso están los caminos legales, para desistir del uso de la fuerza política, por mucha moralidad que se presuma tener.

Conste que aquí no se comulga ni se defiende a Loret de Mola ni sus montajes, por su servilismo y afinidad con los grupos de poder político que han dominado al país por décadas y que, sin duda, de regresar, continuarán con el saqueo y vendrán a cobrar factura de los agravios recibidos.

Sin embargo, es notorio que López Obrador perdió base y que necesita ser aconsejado, aunque muchos dicen que su misma personalidad lo lleva a no admitir sugerencias. Aunque definitivamente tiene un gran apoyo popular, pareciera que arriba no todos sus allegados son de fiar.

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Claro que hay acciones positivas en diversos temas, otros polémicos, pero también es cierto que hay fenómenos políticos que nunca desaparecerán, como la denominada justicia selectiva, para lo cual basta ver los casos de la actual titular de la Secretaría de Educación, Delfina Gómez, y el caso de Odebrecht en Michoacán, durante los gobiernos de Lázaro Cárdenas Batel y Leonel Godoy Rangel.

En este último caso, la alusión es a aquellos funcionarios o colaboradores de ambos personajes que hoy continúan en la escena política nacional, aunque las cabezas deberían instrumentar medidas eficientes para inhibir todo caso de corrupción.

Estos elementos llevan a pensar que todavía hay algunas cosas que no han cambiado.

Adenda.

Ya se tienen los primeros asomos de presuntos actos de corrupción en el ayuntamiento de Morelia. En la próxima entrega se abordará el caso. Al edil panista Alfonso Martínez Alcázar, quien innegablemente tiene mayores aspiraciones políticas, no le conviene que sus fieles colaboradores le metan el pie. Es más, algunos hasta dicen que ello le valió el cargo al anterior tesorero, Alberto Gabriel Guzmán Díaz, quien fue relevado acertadamente por Héctor Gómez Trujillo.

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