Con chistes como “la sangre de iguana cura la disfunción eréctil”, Silvano llama a desmitificar remedios caseros

A través de frases como “si te tomas la sangre de iguana vas a corregir la disfunción eréctil” o la de “darle leche materna de una madre a otro bebé le va a dar diarrea”, el gobernador Silvano Aureoles Conejo, llamó a desmitificar los remedios caseros y atenderse en los centros de salud.

foto: Ismael Díaz
foto: Ismael Díaz

Durante su intervención en la inauguración del Banco de Leche y Tomógrafo en el Hospital de la Mujer, el mandatario estatal trató de relajar a los asistentes al evento, y a fin de que los habitantes de Michoacán acudan a revisiones médicas, comentó, “qué bueno que hay este conocimiento, pero no siempre es cierto, hay muchos mitos en torno a cómo curar”.

Para convencer al auditorio, ejemplificó con una anécdota en la que narró, “yo me rompí esta mano, no crean que les estoy haciendo una seña indebida, me rompí la mano y me quedó chueca y pues cómo te la curas, allá en el cerro, sabes con que me curaba mi madre, o con qué esperaba curarme, me ponían en mi mano un tramo con excremento de res, porque con el calor de la materia orgánica se te pega el hueso”.

Incluso bromeó que aún bebe té de yerbabuena para curarse de los malestares estomacales, aunque insistió en que existen mitos como que comer carne de víbora quita el cáncer o beber sangre de iguana cura la disfunción eréctil.

Textualmente expresó, “por ejemplo el mito de que el cáncer se cura comiendo carne de víbora”, y añadió, “o que si te tomas la sangre de las iguanas te vas a hacer quién sabe qué … que vas a corregir la disfunción eréctil”.

foto: Ismael Díaz
foto: Ismael Díaz

Esas expresiones le valieron las risas y aplausos de los asistentes, a tal grado en que insistió con comentarios similares, como que “le preguntaba yo a Liliana (Liliana Martínez Peñafiel, doctora del Hospital de la Mujer), cuánto es lo óptimo para que un niño sea amantado y crezca sano, dice que ahora ya hasta tres años, para que no anden con esa idea, de que a los tres meses o a los seis meses hay que quitarle el niño a la mamá, mamá, déjenlo que mame, déjenlos que crezca más sano y más robusto”.

Entre bromas, Aureoles Conejo concluyó que podría pedirse a las beneficiarias de cunas “que donen un chorrito de leche; a las de los créditos de Palabra de Mujer, chorrito de leche y de chorrito en chorrito, vamos llenando la botella”, a fin de llegar a la reserva de 50 litros mensuales.


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