Diego Luna logra victoria legal en el caso de uso de su imagen, la SCJN establece un precedente en la protección de derechos de imagen en México.
Ciudad de México.-Diego Luna ha logrado una significativa victoria legal, ya que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) falló a su favor por el uso no autorizado de su imagen en una campaña publicitaria, estableciendo un precedente crucial en México.
El conflicto inició en 2011, cuando su imagen, junto a la de su entonces pareja e hijo, fue utilizada sin permiso en un anuncio de la marca de whisky Johnnie Walker. Esto desencadenó una prolongada disputa legal que duró más de diez años.
El principal tribunal del país ha dictaminado que Diego Luna debe recibir una indemnización de al menos el 40% de las ganancias generadas por la campaña, sin que la empresa pueda deducir costos de producción, distribución o comercialización.
Según la resolución, el uso no autorizado de la imagen no solo es una infracción, sino que debe ser compensado en función del beneficio económico obtenido. La Corte estableció que “la indemnización debe calcularse a partir de las ganancias obtenidas por la explotación comercial de la imagen”, subrayando que este derecho tiene un valor económico tangible.
Este fallo no solo beneficia a Diego Luna, sino que también establece un precedente claro: las empresas que utilicen la imagen de una persona sin su consentimiento deberán pagar una compensación proporcional al impacto comercial generado.
Además, se ordenó que un tribunal inferior recalculara el monto final, teniendo en cuenta todas las ventas generadas durante el periodo de difusión de la campaña, lo que podría resultar en una indemnización sustancial.

La resolución también destaca que “no es válido deducir costos para reducir la reparación del daño causado por el uso indebido de la imagen”, reforzando la protección de los derechos personales frente a los intereses comerciales.
Este caso también abre la posibilidad de nuevas acciones legales, ya que se contempla reclamar una compensación adicional en nombre del hijo del actor, quien también apareció en el material publicitario sin autorización.
Más allá del aspecto económico, la decisión establece un precedente relevante en la protección del derecho a la imagen en México, delineando los límites entre la publicidad y los derechos individuales.
Después de más de una década de litigio, Diego Luna no solo gana una batalla personal, sino que impulsa un cambio significativo en la forma en que las empresas deben gestionar el uso de la imagen de figuras públicas y privadas en el país.


