Diputados dictadores reemplacamiento Reyes Magos
Foto: Cortesía

De dictadores del reemplacamiento a tiernos Reyes Magos, así fue la transformación de los diputados de Michoacán

Morelia, Michoacán.- Aunque 2 semanas antes dictaron la obligatoriedad del cobro del reemplacamiento y refrendo vehicular por cerca de 3 mil pesos, en desmedro de la precaria economía de las familias michoacanas, gobernador, diputadas y diputados del Congreso de Michoacán se erigieron en tiernos Reyes Magos, y repartieron muñecas y carritos.

Junto con el gobernador de Morena, Alfredo Ramírez Bedolla, el diputado del PT, Baltazar Gaona, repartió juguetitos en Tarímbaro; otro petista, Reyes Galindo, entregó regalos a niños de colonias de Nueva Italia; la perredista Fanny Arreola repartió obsequios a menores de Tancítaro, y Juan Carlos Barragán hizo lo propio en colonias populares de Morelia.

Ingresa a: Justifica diputado de Morena laudos laborales en Congreso de Michoacán

La diputada del PRI, Samantha Flores Adame, también decidió ir a repartir pelotas a menores de escasos recursos, y la legisladora del PRD, María Guadalupe Díaz Chagolla también se tomó la foto entregando regalitos, al igual que la del PAN, Luz Alejandra Hernández Morales, quien aprovechó para llevar a esta entrega las banderas de su partido; y así varias y varios curuleros que saturaron sus redes sociales con su imagen dadivosa.

Pero estos “tiernos” Reyes Magos, a propuesta del gobierno de Morena, el 24 de diciembre dieron a los michoacanos un amargo regalo de Navidad; todos los partidos: Morena, PRI, PAN, PRD, PT, PVEM y PES impusieron el cobro del reemplacamiento y refrendo vehicular por 2 mil 781 pesos, que deberá pagar la cada vez más empobrecida clase trabajadora, que sobrevive endeudada para cubrir, apenas, necesidades básicas de alimentación, vivienda y salud.

Ingresa a: Inicia Congreso de Michoacán pago de finiquitos «mochos» a extrabajadores

Estos publicanos, que decidieron colgarse de la magia de los Reyes Magos para generarse adeptos, disponen de equipos de comunicación social sofisticados, contratados ex profeso para captar la imagen altruista de “la generosidad” y, con una estrategia de difusión de su imagen personal, que tiene un costo generalmente cargado a costillas del dinero público, alimentar su capital político electoral.