El dirigente del PRI Michoacán, Guillermo Valencia, acusó que en el asesinato del ambientalista en Villa Madero, Roberto Chávez, el Ejecutivo es responsable por omisión.
Morelia, Michoacán.- El titular del Ejecutivo es responsable por omisión del asesinato del ambientalista Roberto Chávez en el municipio de Villa Madero, recalcó desde la tribuna del Congreso local, el diputado y dirigente del PRI Michoacán, Guillermo Valencia Reyes.
En sesión de Pleno, al hacer uso de la palabra, el legislador pidió un minuto de silencio por Roberto Chávez, integrante del Comité de Defensa Ambiental de la localidad de El Zangarro, asesinado a balazos la noche del domingo 12 de abril, cuando salió de cenar con su familia en un establecimiento de Etúcuaro.
El priista recalcó que en Michoacán se están cometiendo delitos de lesa Humanidad, como lo es el asesinato de Chávez que ha causado indignación en los Comités de Defensa Ambiental, de Madero, “son mujeres y hombres del campo que han dedicado su vida a cuidar nuestros bosques y nuestros manantiales; bosques que son talados para cambiarlos por monocultivos, manantiales que han sido desecados por la explotación excesiva de ese vital líquido. Hombres valientes que han decidido enfrentar a la delincuencia organizada y que una y otra vez han alzado la voz”.
Apuntó que los Comités han denunciar públicamente las amenazas de las que son objeto por parte de la delincuencia organizada, “en específico de dos grupos criminales: el grupo de Juan Parra, alias “El Apá”, jefe de plaza del Cártel Jalisco Nueva Generación en Villa Madero, y del Sierra 1, líder criminal que mantiene asolada a toda la sierra sur de Morelia”.
Guillermo Valencia recalcó que lo que ocurre no está lejos de la capital del estado: “estamos hablando de Jesús del Monte, San Miguel del Monte, Piedras de Lumbre, La Soledadita, La Cuesta de los Fierros; todas esas comunidades que viven con miedo. Cientos de personas desplazadas han dejado sus hogares a merced de la delincuencia; su ganado murió porque nadie los alimentó, nadie les dio de beber. ¿Por qué? Porque quedarse ahí significa mantener una serie de actividades que los convierten en esclavos.
“Eso pasa cuando los criminales te dicen que a ellos les tienes que vender la brea, los pinos; cuando ellos son los que tienen el control del ganado; ellos te venden la vaquilla y te venden con lo que la tienes que alimentar, que en muchos casos es clembuterol. Y no lo hacen porque quieran, los obligan a hacerlo, y los condicionan a comprar ese ganado cuando ya engordó”.
Calificó a las autoridades como indolentes, y reprochó a la Fiscalía General del Estado que argumente que hace falta una denuncia ante la institución para actuar, “cuando el mensaje de los activistas es el mismo: solicitar la intervención del estado, de la federación, de los tres niveles de gobierno. ¿Y cuál fue la respuesta? Nada. Ni una sola reunión por parte de las autoridades”.


