Del futuro al presente

“El futuro será como quiera que sea, pero alguien tiene que hacerlo”.

Paco Ignacio Taibo II

 

Hace unos cuantos años se nos decía que nosotros los jóvenes, o actuales millennials,seríamos el futuro tanto de México como del mundo, por lo mismo tendríamos que prepararnos para asumir grandes retos y responsabilidades. Sin embargo ya el futuro no está a la vuelta de la esquina como siempre nos señalaron, sino que ya está completamente al frente de nosotros. Nosotros la generación del milenio, aquellos que nacimos en la última década del siglo XX y en la primera del XXI, ya no somos más el futuro sino que ahora somos completamente el presente del mundo.

Nuestra generación ya está recibiendo el peso de los actuales problemas del mundo de lo que sería la generación de nuestros padres, sin embargo esta transición no es como quisiéramos que fuese, para nuestra mala fortuna. El panorama mundial actual es muy poco prometedor, con los países del primer mundo en crisis económica y las potencias emergentes afrontando convulsiones políticas, sumando a esto que actualmente no hay alguna especie de modelo de desarrollo que garantice un éxito a largo plazo para nuestro planeta, pues la mayoría de las ideas se están agotando.

Las crisis económicas de EUA y las naciones europeas, el embargo económico a Rusia, la desaceleración económica de China y de otros países asiáticos, las guerras en medio oriente, los enormes escándalos de corrupción en América Latina, entre otras cosas, son diferentes situaciones que hacen más complejo el presente que estamos viviendo y muy posiblemente la situación actual tampoco tiene comparación alguna con otros acontecimientos históricos que tengamos como referencia.

No obstante, por muy opacas que se vean las circunstancias, los millennials contamos con elementos que ninguna de las generaciones tenían cuando les llegó la hora de asumir su rol en la historia, y esto es el desarrollo tecnológico y científico que impera en el mundo actual; gracias a elementos como los teléfonos celulares, las computadoras personales y sobre todo el internet, la humanidad ha dado pasos agigantados para tener una mejor visión de sí misma. Es nuestro deber utilizar estas herramientas para poder sostener el peso de nuestro mundo. Si bien es cierto que tal vez nuestra generación aún tiene dudas sobre qué rumbo tomar, creo que ya ha dado ciertos movimientos importantes, como con los jóvenes empresarios que luchan por encontrar nuevas formas de emprender negocios ahora con la idea de la sustentabilidad ambiental, así como otros jóvenes que aún con cierta repulsión deciden incorporarse a la vida política de sus respectivos países para tratar de velar auténticamente por los derechos de su pueblo.

En el caso específico de México, nuestra situación, me permito decir, es bastante curiosa, esto debido a que la generación millennial mexicana se encuentra en un punto medio donde por un lado tenemos las costumbres y tradiciones, muchas de carácter conservador, heredadas por las generaciones pasadas, y por otro lado tenemos la llegada de ideas y comportamientos emanados de la globalización, en su mayoría de carácter liberal, que están tratando de hacer eco en el pensamiento de nuestra sociedad gracias a las nuevas formas de comunicación instantánea. Este punto medio no debe verse como un dolor de cabeza, sino lo contrario, debe verse como una gran oportunidad, una oportunidad donde las juventudes mexicanas puedan ver ambos puntos de vista, contrastarlos y escoger el que consideren mejor para su desarrollo, es más incluso podrían hasta tomar elementos de ambas cosas, combinarlos y así tener un resultado nunca antes visto.

Nosotros ya no estamos en camino al futuro, el futuro ya nos alcanzó, ahora nosotros, los jóvenes, debemos fijarle un rumbo a ese futuro y no dejar que el futuro sea que el que fije nuestro rumbo, nuestras decisiones, ya sean acertadas o erróneas, no deben provenir más que de nosotros mismos. Millennials, Generación Y, o como quiera que nos queramos llamar, debemos caer en cuenta que ya no hay espacio para la frase “Cuando sea grande quiero…”, sino que ahora la frase debe ser “Ya soy grande, entonces voy a…”. Ya no somos más el futuro, somos el presente, aquí y ahora.