Eugenio Derbez comparte los sacrificios que marcaron su carrera y revela el personaje más emblemático que ha interpretado.
Ciudad de México.-Eugenio Derbez, en una conversación nostálgica con Mauricio Mancera en el programa Sale el Sol, reflexionó sobre los personajes y sacrificios que marcaron su carrera, así como el impacto personal y profesional de dejar México para comenzar de nuevo en Estados Unidos.
Al ser cuestionado sobre los personajes que más disfrutó interpretar y por los que le gustaría ser recordado, Derbez destacó lo difícil de elegir solo dos debido a la diversidad de etapas en su carrera. Reconoció la importancia de sus inicios en la televisión mexicana:
“Ay, qué buena pregunta. Nada más dos. Uh. Híjole. Eh, pues mira, tendría que primero que nada honrar mis inicios de la televisión. Entonces yo me iría con uno de los personajes de mis programas, ¿no? Ahora cuál de todos, está difícil. No sé si El Longe Moco, El Diablito. El Longe Moco sería uno y otro ya de mi etapa reciente de cine. Ay, estoy entre Coda y No aceptan devoluciones… Coda, llegó al Oscar, sí, Coda.”
El actor también habló sobre su decisión de dejar México en la cúspide de su carrera para comenzar de cero en Estados Unidos. Derbez resaltó el valor de cerrar un ciclo seguro para perseguir un sueño incierto:
“Tuve mucho valor. Confieso, ya ahora que iba para atrás, tuve mucho valor de, pues eso, de cerrar un ciclo en México donde tenía todo, estaba en el pico de mi carrera, donde tenía un sueldo que me pagaban mensualmente y de repente decir: ‘Señores, me voy dentro de tres meses y déjenme de pagar’, literal, así fue mi plática, y me dijeron: ‘Si realmente es lo que quieres, si realmente es lo que sueñas, te lo juro que te sale bien. Y si no, fracasas, pero fracasas feliz.’ Porque a veces estás trabajando en algún lugar donde incluso te puede ir bien, te pueden pagar bien y no eres feliz.
Y a veces el precio es muy alto.”
Cuando se le preguntó si experimentó soledad al mudarse a otro país, Derbez reconoció que fue una de las partes más difíciles. El cambio fue tanto profesional como profundamente emocional:
“Muchísimos. Yo, por ejemplo, me llevaba increíble con todo mi equipo de producción, o sea, yo gozaba mi trabajo porque llegaba a mi oficina y todos mis escritores eran mis íntimos amigos, mi producción de 30 años, era una belleza y todo lo tuve que dejar para empezar de cero con gente que no conocía, en un idioma que no hablaba, todo era nuevo para mí. Un día me desperté, literal, y era así como estar viviendo otra vida porque era otro país, otra oficina, otros compañeros, otro idioma.”
Finalmente, Derbez se dirigió a las nuevas generaciones de comediantes, compartiendo lo que considera indispensable para sobrevivir en una industria cada vez más compleja:
“Originalidad, ingenio, perseverancia, disciplina, valentía, yo diría, mucha valentía para enfrentar, ahorita todos estamos con miedo a la cancelación. Como comediante ya no puedes decir nada porque todo es motivo de cancelación, ¿no?”
El actor defendió la importancia de sostener las ideas creativas con firmeza, incluso ante la crítica constante:
“Lo que cuentes siempre hay alguien que se ofende que diga: ‘Ay’, pero un chiste de borrachitos. ‘Mi tío era alcohólico, ¿cómo te atreves? El alcoholismo es una enfermedad’, y ya te, ¿no? Es un chiste. Entonces hay que ser caliente para defender tus ideas. Timing, ¿por qué no? Y ver LOL para que aprendan.”

Las declaraciones de Eugenio Derbez muestran a un artista consciente de su legado, agradecido con su pasado y firme en su visión del presente. A través de la comedia, el riesgo y la reinvención constante, el actor dejó claro que el éxito no siempre está en la comodidad, sino en atreverse a cambiar de rumbo, incluso cuando el precio emocional es alto.

