Iglesia católica en México rechaza la violencia en mensaje navideño y defiende la dignidad humana
La Iglesia pide que la Navidad sea una ocasión para reconocer la dignidad de cada persona. Foto: Ilustración/ Arquidiócesis Primada de México

La Iglesia católica de México destaca la importancia de la dignidad humana en su mensaje navideño, rechazando la violencia y promoviendo el respeto a la vida.

Ciudad de México.- En un mensaje navideño, la Iglesia católica de México ha enfatizado la importancia de la Navidad como una celebración para reafirmar la dignidad de la vida y rechazar cualquier forma de violencia que “normaliza la muerte”.

La penúltima edición del semanario ‘Desde la Fe’ de este 2025, un año caracterizado por conflictos armados globales, incluido México, fue publicada por la institución religiosa.

“Cuando la violencia normaliza la muerte, cuando la polarización rompe la convivencia, cuando la pobreza y la soledad se vuelven algo cotidiano, el pesebre nos devuelve una pregunta incómoda: ¿a quién le estamos negando el lugar?”, se lee en el mensaje.

La Iglesia ha llamado a sus fieles a celebrar esta época navideña defendiendo “la dignidad humana” y recordando el nacimiento de Jesús, “quien nace en un pesebre y nos enseña que ninguna vida sobra”.

El Episcopado ha subrayado que una “premisa decisiva para la Iglesia” es que “la dignidad humana no se negocia” y que este valor es un don divino.

“La dignidad humana no se reclama ni se merece, y pertenece a toda persona más allá de toda circunstancia, estado o situación. Por eso, la vida humana debe ser respetada y protegida absolutamente en todo momento”, destacó el comunicado.

Además, en estas fechas, “el ‘Niño’ en el pesebre nos llama a no descartar al no nacido, ni al enfermo, ni al anciano; tampoco puede relativizar la vida del pobre, del migrante, del que vive con discapacidad, o del que ha caído en adicciones”.

Con este mensaje, la Iglesia busca que la Navidad sea una ocasión para “reconocer la dignidad de cada persona, defender toda vida y hacerle lugar al otro”, pues de lo contrario, “le quitamos al pesebre la oportunidad de convertirse en un modo de vida y le damos valor como un simple elemento decorativo”.