La Iglesia mexicana se opone a la prohibición del Domingo de Ramos en Jerusalén, resaltando la libertad religiosa y la paz.
La Iglesia católica en México ha expresado su rechazo a la prohibición de celebrar la misa del Domingo de Ramos en la iglesia del Santo Sepulcro, ubicada en la Ciudad Vieja de Jerusalén.
Esta decisión fue tomada después de que la Policía israelí impidiera el acceso al cardenal Pierbattista Pizzaballa, líder de la institución religiosa.
A través de un comunicado difundido en redes sociales, el Episcopado mexicano calificó este incidente como un “hecho que hiere la libertad religiosa y la sensibilidad de millones de fieles en el mundo en el inicio de la Semana Santa”.
El documento, en consonancia con el Patriarcado Latino de Jerusalén, la Custodia de Tierra Santa y el papa León XIV, subraya: “No unimos al llamado urgente de detener la violencia, rechazar el uso de la religión como justificación del conflicto y reconocer en todo ser humano a un hermano”.
Además, se citan las palabras del papa: “la violencia sólo engendra más violencia”, enfatizando que “el camino para la paz pasa por la misericordia, el respeto y el reconocimiento del otro”.
Desde México, la Iglesia trabaja activamente por la paz, el diálogo y la reconciliación, y asegura que “lo que ocurre en Jerusalén no nos es ajeno: nos recuerda que la fe, la dignidad humana y la libertad religiosa deben ser siempre protegidas y promovidas”.
La Iglesia mexicana también hace un llamado a que cesen los enfrentamientos en Medio Oriente y se respete la libertad religiosa, instando a atender con caridad a los afectados por la guerra.
Este posicionamiento, firmado por los obispos mexicanos Ramón Castro y Héctor M. Pérez, sigue a la decisión de la Policía israelí de impedir el paso al cardenal Pierbattista Pizzaballa y al custodio de Tierra Santa, el padre Francesco Ielpo, a la iglesia del Santo Sepulcro para la misa del Domingo de Ramos.
El comunicado del Patriarcado Latino de la Tierra Santa destacó que “por primera vez, en siglos, a los jefes de la iglesia se les impidió celebrar la misa del Domingo de Ramos en la iglesia del Santo Sepulcro”, calificando el hecho como un “grave precedente” y “falta de consideración” ante millones de fieles en Semana Santa.
La negativa de acceso al cardenal y al custodio, quienes tienen alta responsabilidad eclesiástica sobre la Iglesia católica y los Santos Lugares, es vista como una medida “manifiestamente irrazonable y gravemente desproporcionada”.
Este incidente ocurre en el contexto del conflicto entre Israel y Estados Unidos con Irán, lo que ha llevado a las autoridades israelíes a cerrar los lugares santos de la Ciudad Vieja de Jerusalén, incluyendo el complejo de la Mezquita de Al Aqsa, el Muro de las Lamentaciones y el Santo Sepulcro.

