La muerte de El Mencho es un gran acontecimiento para México y EEUU, destacando el impacto en la lucha contra el narcotráfico.
El subsecretario de Estado de EEUU, Christopher Landau, fue uno de los primeros en reaccionar al abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Este evento ocurrió el domingo en Tapalpa, Jalisco, durante un operativo de las Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano.
En un mensaje en su cuenta de X, Landau describió el hecho como “un acontecimiento importante para México, Estados Unidos, América Latina y el mundo”.
“Acabo de ser informado de que las fuerzas de seguridad mexicanas mataron a El Mencho, uno de los capos de la droga más sanguinarios y despiadados”, escribió Landau, concluyendo con una frase en español: “Los buenos somos más que los malos. Felicidades a las fuerzas de orden público de la gran nación mexicana”.
Este mensaje subraya la importancia que Washington concede a la eliminación de un objetivo que la DEA consideraba tan peligroso como el líder del Cártel de Sinaloa.
Poco después, Landau publicó otro mensaje en el que moderó su celebración inicial. Reconoció seguir con “gran tristeza y preocupación” los episodios de violencia en varios estados de México tras la muerte del capo, y advirtió que la respuesta del crimen organizado no lo sorprendía.
“No sorprende que los malos respondan con terror. Pero nunca debemos flaquear”, escribió, concluyendo con un “¡Ánimo México!”.
La secuencia de los mensajes refleja la tensión en la narrativa de la administración Trump frente al narcotráfico mexicano: la presión por mostrar logros concretos coexiste con la conciencia de que cada golpe a un cártel desata una ola de violencia difícil de contener.
Sara Carter, designada por Donald Trump como zar antidrogas, también comentó sobre la “exitosa eliminación” de El Mencho y advirtió que los cárteles estaban reaccionando.
El ejército mexicano informó que “El Mencho” resultó herido en un enfrentamiento con militares en Tapalpa, Jalisco, y murió “durante su traslado vía aérea a la Ciudad de México”.
Para esta operación, además de la inteligencia militar, se contó con información de autoridades estadounidenses.
En total, murieron siete delincuentes y tres militares resultaron heridos.
Dos miembros del CJNG fueron detenidos y se incautó diverso armamento, incluyendo lanzacohetes capaces de derribar aeronaves y destruir vehículos blindados, según la misma fuente.


