La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que la selección de Irán deberá cumplir con su calendario en Estados Unidos, descartando el traslado de sus juegos a México por logística
¡Se acabó el suspenso! Si estabas esperando ver a la selección de Irán recorriendo las calles de la CDMX o Guadalajara este verano, te tengo noticias. Resulta que la logística de la FIFA pesó más que las intenciones diplomáticas, y la presidenta Claudia Sheinbaum ya salió a dar la cara para confirmar que Irán no jugará sus partidos en México durante el Mundial 2026.
Apenas hace unas semanas, en los pasillos de Palacio Nacional, se sentía un aire de esperanza. La mandataria había sugerido que era “factible” recibir a los iraníes para evitarles el trago amargo de pisar suelo estadounidense en medio de una tensión política que quema. Pero hoy, en su mañanera del 10 de abril de 2026, la realidad nos dio un cubetazo de agua fría: la FIFA no mueve ni un cono de su planificación original.
¿Por qué la FIFA le dijo “no” a México?
La razón es tan simple como implacable: la logística. Mover tres partidos de fase de grupos implica un caos en la venta de boletos, reservaciones de hoteles y, sobre todo, un golpe a la organización que ya estaba “blindada” desde diciembre de 2025. Según Sheinbaum, el máximo organismo del fútbol decidió que las sedes originales son inamovibles para no alterar el programa anunciado.
Para los que no están al tanto del chisme geopolítico, la Federación Iraní de Fútbol, con Mehdi Taj a la cabeza, pidió el cambio por seguridad. El ambiente se puso tenso tras comentarios de Donald Trump que pusieron en duda la integridad de los jugadores asiáticos en EE. UU. Ante esto, México levantó la mano como el “amigo de todos”, pero al final, el balón mandó y se queda donde estaba.

El calendario que se queda intacto
Con esta decisión, el Grupo G (donde también están Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda) no sufrirá modificaciones. Irán tendrá que cumplir sus compromisos en el imponente SoFi Stadium de Los Ángeles y en el Lumen Field de Seattle.
México, por su parte, se queda con sus 13 partidos pactados repartidos entre el Estadio Azteca, el Estadio Akron y el Gigante de Acero en Monterrey. No habrá “pilón” mundialista para la afición azteca, que ya se saboreaba tener un par de juegos más en casa.
A pesar de que Sheinbaum reiteró que México tiene una excelente relación con todas las naciones, la soberanía de la FIFA en su evento estrella quedó más que clara. El Mundial 2026, que inicia este 11 de junio, será recordado como el más grande de la historia, pero también como uno donde la política intentó, sin éxito, cambiar la ruta del esférico.


