José Emilio revira a El Pirru tras acusaciones públicas; responde si consume drogas
José Emilio responde a "El Pirru" sobre acusaciones de adicciones y busca cerrar el ciclo con una carta pública. | Foto: Agencia México

José Emilio responde a “El Pirru” sobre acusaciones de adicciones, aclarando su postura y buscando cerrar el ciclo familiar.

El conflicto entre José Emilio Fernández Levy y su padre, José María Fernández “El Pirru”, sigue siendo un tema candente en los medios.

Después de que “El Pirru” acusara a su hijo de adicciones y de romper lazos familiares, José Emilio decidió responder con una carta directa a su padre, aclarando su postura y desmintiendo los señalamientos.

José Emilio expresó que no tiene intención de demandar a su padre por daño a su imagen, a pesar de la gravedad de las acusaciones.

“Mira, mi papá ya es un señor, ya tiene 65 años, yo ahorita que lo vi ya lo vi bastante senil, ya no sabía ni quién era. Yo no pienso demandarlo porque mira, soy una persona pública, entonces lamentablemente pueden hablar y decir de mí lo que quieran, no tengo cómo defenderme ante eso, más que yo contando mi versión y ya ustedes, el público y los medios decidirán a quién creerle y a quién apoyar.”

José Emilio leyó su carta, en la que expresa sus sentimientos y su versión de los hechos.

Carta de José Emilio Fernández Levy a su padre

“Papá, leí tu carta con atención y con tristeza, no desde el enojo, sino desde un lugar más profundo, el de un hijo que durante muchos años intentó comprender, justificar y esperar. Quiero empezar diciendo algo que es verdad, fuiste muy afortunado, tuviste padre y madre, tuviste guía, estructura y presencia. Eso deja huella y se nota en la forma en la que miras la vida. Yo en cambio no tuve eso.”

“Desde el divorcio con Ana Bárbara me faltó mucho más que afecto. Me faltaron cosas básicas, desde champú hasta zapatos, pero sobre todo me faltó un padre. Tú estás en otro lugar, entretenido en una vida que no me incluía, mientras yo aprendía demasiado pronto arreglármela solo. No escribo esto para reprocharte, sino para nombrar una realidad que nunca quisiste ver. Yo no crecí con mamá ni con papá, crecí conmigo mismo.”

“Afortunadamente la vida también me dio algo más. Tuve amigos, tías y personas que aún cuando yo me sentía completamente solo en el mundo siempre estuvieron atrás cuidándome en silencio, sosteniéndome sin pedir nada a cambio. Gran parte de lo que soy y de lo que he logrado en la vida es gracias a ellos, a su presencia discreta y a su apoyo constante y no gracias a ti. No es para juzgarte, simplemente es decir la verdad de mi historia.”

“Con el tiempo entendí que los valores y los principios no se dicen, se viven y muchas de tus decisiones, actitudes y formas de relacionarte con los demás me enseñaron, por contraste, qué clase persona no quería ser. No hablo desde el juicio, sino desde la observación de una incoherencia constante entre el discurso y los actos, una incoherencia que fue marcando mi manera de mirar la paternidad, la lealtad y la responsabilidad.”

“Aún así, seguí buscando tu mirada, tu aprobación, tu presencia no porque te debiera algo, sino porque un hijo siempre espera, incluso cuando ya no debería. Y quiero decirlo con absoluta claridad: Lo único que yo quería era un papá, nada más, ni siquiera un papá especialmente amoroso, solo un hombre capaz de rendir al menos en los principios más básicos y mínimos de la paternidad, presencia, congruencia y responsabilidad.”

“Por eso duele leer hoy que me escribas como alguien que no fui, nunca fui un delincuente, nunca viví de robar, nunca fui esclavo de las drogas, he cometido errores como cualquier ser humano. He respondido por mí y he construido mi vida con esfuerzo y responsabilidad. Decir lo contrario no solo es injusto, borra el hijo real y lo reemplaza por un personaje que te resulta más fácil sostener.”

“También duele que hables de los hechos familiares, los vínculos a tu alrededor se han ido rompiendo poco a poco, no mantienes relación alguna con tus hijastros, ninguno de tus hijos vive contigo y la cercanía con ellos es mínima o inexistente. A lo largo de los años, muchas de tus amistades también se perdieron y no fue el tiempo, sino por quiebres difíciles de reparar. No lo digo para señalarte, sino porque esas ausencias también cuentan una historia.”

“Tal vez, con esa carta que hiciste, puedas dormir tranquilo, pero yo no.

También quiero decirte algo con claridad, aunque sea doloroso. El padre que yo necesité ya no existe para mí. No porque haya muerto físicamente, sino porque nunca lo estuve emocionalmente. Hoy, honestamente, no sé quién eres y aceptar eso ha sido una de las cosas más difíciles y más liberadoras de mi vida.”

“Aún así, y a pesar de todo, te perdono, no porque lo merezcas o no, sino porque yo ya necesito soltar este peso para seguir adelante en paz. El perdón no borra lo vivido, pero sí me libera de cargarlo. Esta carta no busca prolongar una pelea ni abrir otra, tiene un solo fin, poner un punto final a esta confrontación continua y limpiar mi imagen, apenas manchada por palabras que no me definen. Lo último que quiero es que la versión tuya se quede cuando no refleja quién soy ni cómo he vivido. No escribo desde el rencor, escribo desde el cierre, desde el amor que entiende que no todo vínculo se puede salvar y que a veces la paz llega cuando uno deja de insistir. Papá, te deseo bienestar de verdad. Yo seguiré con mi camino con la conciencia tranquilo, sabiendo quién soy y lo que no soy.”

Tras leer la carta, José Emilio compartió cómo se siente en medio de esta confrontación:

“Se siente feo, pero afortunadamente, como en la carta lo dije, tampoco he estado completamente solo. Dios y mi mamá me pusieron ángeles en esta vida bastante maravillosos, amigos, hermanos, tías y gente que aún me apoya sin esperar nada a cambio, sin esperar dinero, sin esperar una propiedad a cambio, pero la verdad es que está complicado. Ahorita me hago el fuerte, pero la verdad es algo que sí me duele y bastante.”

Respecto a las acusaciones de consumo de drogas, aclaró: “A ver, en algún momento hace muchos años llegué a probar marihuana y se acabó, pero jamás es como que estuve 24/7 fumando marihuana, y que necesito marihuana para dormir, y que necesito marihuana para comer y para divertirme, jamás. Yo no he sido ni nadie que ha estado enganchado y siendo un zombie de las drogas.”

Finalmente, sobre las palabras de su padre que lo calificaron como una “combinación genética fallida”, respondió: “Pues mira, yo solo le voy a decir que si él dice que soy malo, que si soy un ladrón, que si soy un marihuano, que si soy lo que sea, todo se aprende en casa. El ejemplo que yo tuve fue el de él. Soy quien soy por él, si él lo dice así.”

Esta respuesta de José Emilio Fernández Levy no solo busca limpiar su imagen pública, sino también cerrar un ciclo de confrontaciones con su padre, dejando claro que, pese al dolor, ha decidido perdonar y seguir adelante con su vida.