Justicia quedó a deber en el caso de Marijó, feminicidas reducen ocho años su sentencia
Justicia en deuda a Marijó | Foto. Contramuro

Feminicidas reducen ocho años su sentencia inicial, justicia quedó a deber en el caso de Marijó.

Morelia, Michoacán.- La justicia quedó a deber en el caso de María José Medina Flores, “Marijó” a más de nueve años de su feminicidio. El Poder Judicial acabó por reducir ocho años menos de prisión de los previstos en la sentencia inicial, a dos de los responsables de la muerte de la joven estudiante de veterinaria

A más de nueve años del feminicidio de Marijó, el Magistrado de la Segunda Sala Unitaria Penal Región Morelia emitió una resolución dentro del caso para establecer una pena de 30 años contra Francisco Abando Arreola y Cristian José Ramos Mena, quienes el 4 de septiembre de 2024, habían sido sentenciados a 38 años de prisión por el juez Cristóbal Luviano, y a pagar una reparación de daño por 381 mil pesos.

Francisco y Abando recurrieron la sentencia, y lograron que ésta se redujera 18 años para quedar en 20, por lo que fue promovido un amparo frente a tal decisión, que posteriormente, fue echada abajo por un Tribunal Colegiado Federal ordenando se emitiera una nueva sentencia.

De acuerdo con la información difundida por el Poder Judicial del Estado, al revisar nuevamente el asunto, el magistrado de la Segunda Sala Unitaria Penal Región Morelia, determinó modificar la individualización de la pena impuesta a Francisco y Cristian, al considerar que no quedaron plenamente acreditadas algunas circunstancias específicas relacionadas con la comisión del delito, determinando establecer 30 años de prisión.

Cristian y Francisco son dos de los cuatro hombres que participaron en el feminicidio de Marijó. De los dos restantes, uno fungió como testigo de los hechos durante el juicio y el otro permanece en libertad, sin ser detenido o ubicado por la Fiscalía General del Estado hasta la fecha.

Marijó fue asesinada de un tiro en la cien, pero su agonía se prolongó por horas, luego que la madrugada del 17 de febrero de 2017 salió del Barezzito ubicado en el complejo comercial Altozano, en compañía de Cristian, Francisco, dos hombres más y Pablo. Ella había llegado al lugar la noche previa en compañía de amigas y amigos que se retiraron dejándola a merced de sus agresores.

Sobre la víctima se produjeron actos crueles y degradantes, ella se encontró en una situación de vulnerabilidad, la supresión de su vida obedeció a violencia de género en la que se registró violencia sexual y tortura, conforme se estableció en la sentencia inicial emitida en juicio oral.