Iglesia católica critica el “desgaste” del amor frente a la cultura de lo “desechable”
La Iglesia defiende que el "amor" verdadero es un acto de "decisión profunda, exigente y, paradójicamente, liberadora". Foto: Ilustración/ Creada con IA

La Iglesia católica cuestiona el desgaste del amor en la cultura actual, destacando su reducción a emociones pasajeras en tiempos de prisa y desechos.

Ciudad de México.-La Iglesia católica ha manifestado su preocupación por el “desgaste” del amor en la sociedad actual, caracterizada por la “prisa y lo desechable”. Esta postura fue expresada antes del Día de San Valentín, subrayando que el término amor se ha reducido a “emociones pasajeras” o “afinidades momentáneas”.

Según la Arquidiócesis de México en su editorial Desde la Fe, “la palabra se usa tanto que corre el riesgo de gastarse: se dice ‘amor’ a una emoción pasajera, a una afinidad momentánea o incluso a una conveniencia cómoda, y en estos días seguro escucharemos esa palabra infinidad de veces por la fecha del calendario”.

La Iglesia defiende que el “amor” verdadero es un acto de “decisión profunda, exigente y, paradójicamente, liberadora”, distinto de un “impulso fugaz”. En el contexto del 14 de febrero, el Episcopado promueve una visión en la que “amar no es solo sentir”, sino que implica construcción, cuidado y sacrificio.

“El amor auténtico no se agota en el entusiasmo inicial ni se sostiene únicamente en la química; se construye, se cuida y se renueva, incluso cuando cuesta”, destaca la editorial.

El texto también rememora la definición del amor por el papa Benedicto XVI, quien afirmó que “el amor cristiano no se reduce a una idea abstracta ni a un sentimiento privado, es una realidad concreta que se expresa en obras, en responsabilidad y en compromiso”.

Asimismo, se menciona al fallecido Francisco, quien aterrizó la visión del amor en “la vida cotidiana”, aprendida “en el camino, en lo ordinario, en la paciencia diaria, en el diálogo que no huye del conflicto, en la capacidad de perdonar y volver a empezar”.

En el marco de la celebración del amor y la amistad, la Iglesia invita a los fieles a “fortalecer vínculos” y participar en relaciones profundas, consideradas “contraculturales” por requerir “tiempo, silencio, escucha y constancia”.