La mejor semilla para México son las niñas y los niños

El próximo 8 de mayo se cumplirán cien años desde la celebración del primer Día del Niño en México. Tras la firma de la Declaración de Ginebra sobre los Derechos de los Niños, se estableció que el 30 de abril como fecha oficial para poder celebrar a los futuros ciudadanos de México. Por lo tanto, es un mes significativo donde no sólo tenemos la oportunidad de festejar a la infancia, sino también de reflexionar sobre los retos que debemos ir superando para que todas y todos los niños mexicanos puedan desarrollarse con una totalidad.

La tarea es inevitable; pero más de 18 millones de niños menores de 15 años viven en condición de pobreza en México.

Es por ello que el gobierno del presidente de la república, Enrique Peña Nieto, por medio de la Secretaría de Desarrollo Social, se preocupa por abatir todas y cada una de las carencias que les impide el pleno ejercicio de sus derechos.

Al día de hoy, la Sedesol apoya a millones de niñas y niños para garantizarles el ejercicio de sus derechos fundamentales: alimentación, salud, seguridad social, educación, calidad y espacios adecuados para su vivienda , así como también servicios básicos.

Más de nueve millones de niñas y niños menores de 15 años reciben apoyos del programa de inclusión social prospera, el cual garantiza el acceso a alimentación, educación y salud mediante transferencias condicionadas a sus familias. Más adelante se tendrán los apoyos educativos, como resultado del compromiso de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Ahora bien, un niño mejor alimentado puede desarrollar todo su potencial. Son casi los cuatro millones de niños menores de 15 años mejoran su nutrición con leche Liconsa, que les permite alcanzar un mejor peso y un desarrollo neuromotriz, mientras que su familia ahorran dos terceras partes de lo que gastarían en comprar los mismos productos con formulas de marcas comerciales. Además en los comedores comunitarios de Sedesol se otorgan dos raciones diarias de alimentos a 219 mil niñas y niños, garantizándoles una mejor nutrición adecuada que les permita desarrollarse sanamente. Debo decirlo, que los niños representan casi la mitad de los beneficios de los comedores. Toda la política pública, y los tratados y leyes internacionales, establecen como un elemento prioritario en el quehacer de los Estados, el interés superior del niño. Y con estas tareas contamos con un gran aliado en Unicef, la organización internacional con mayor experiencia en la protección y promoción de los derechos de la infancia.

Hago votos, para que se siga invirtiendo en la niñez, porque son ellos los promotores de un mejor futuro, esto significa poder romper este ciclo de pobreza que a lo largo de muchos años ha acongojado a millones de familias mexicanas. Estoy convencido que esta Secretaría  de Desarrollo Social seguirá trabajando arduamente para que los derechos de las niñas y niños de México estén en el centro de una mejor agenda pública.