Foto: Contramuro

https://youtu.be/XQsP_Au6vNc

Morelia, Michoacán.- No fue un partido apto para cardiacos. Monarcas tuvo a su afición festejando luego de un gol, pero casi al final del partido, Monterrey los empató al cobrar un penal y por minutos todos sabíamos que Morelia podía estar en segunda división.

Sin embargo, el orgullo y seguramente también el apoyo de muchos michoacanos que apoyaron a su equipo, hizo que en tiempo de compensación, se alcanzara ese tan anhelado gol que no solo dejó a Morelia en primera división, sino que lo metió a la liguilla.

Fue una victoria que se gestó con sangre, con lágrimas de angustia. Monarcas inició fuerte con el anotado por Gastón Lezcano, pero después todo se vino abajo con el penal anotado por Pabón y el 1-0 de Jaguares sobre el Atlas, parecía que Morelia estaba sentenciado.

Y cerca del final en el tiempo de reposición apareció en el área el depredador peruano, Raúl Ruidíaz para salvar angustiosamente a Morelia con el definitivo 2-1. Morelia tiene vida y está más vivo que nunca al estar en la Liguilla. Este equipo tiene mucho, mucho que dar.

Pero más allá de eso, Monarcas tiene una afición que mucho tiene por dar. Esa afición que en ningún momento dejó abajo a su equipo. Primero en la plaza del caballito, permaneciendo por todo el partido, con los nervios a flor de piel, frente a una pantalla gigante.

Esa misma afición que sabiendo el resultado, se concentró en las tarascas para festejar ordenadamente, todos felices por el triunfo de su equipo. Hasta se fueron a recibirlos al aeropuerto.
Pero no quedó ahí, el equipo y su técnico, después de las 2.30 de la mañana, decidieron ir a las Tarascas a reunirse con esa incansable afición.

Quedó claro que la afición de Monarcas-Morelia nunca decayó, siempre estuvo para creer y apoyar a sus jugadores. No hay duda que desde el cielo se escucharon las porras de Cholita y del Mago, entre muchos otros más que siempre, sin ninguna duda, están o estuvieron por ser Monarcas de corazón.