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El 20 de febrero del presente año se cumplirá el primer mes de gobierno del nuevo presidente de EUA, Donald Trump. A pesar de que tan solo lleva poco más de tres semanas ejerciendo el cargo, muchos elementos de la política estadounidense han dado un giro de 180 grados.

Para empezar la diplomacia estadounidense, que siempre se había caracterizado por seguir de forma muy estricta los protocolos internacionales en lo que respecta a la comunicación con los representantes de naciones extranjeras, acaba de adoptar una línea mucho más informal, burda y relativamente agresiva, empleando sobre todo comentarios a través de medios de comunicación y redes sociales en lugar de utilizar los medios diplomáticos tradicionales como lo son las sedes de embajadas y consulados.

También el nuevo gobierno de EUA está generando un rompimiento directo con el modelo capitalista-liberal que ha venido impulsando la política estadounidense en los últimos 30 años, intentando ahora substituir ese sistema por uno de proteccionismo económico y con balanza favorable de exportaciones sobre importaciones; por lo que está buscando romper o modificar los tratados que supuestamente perjudican la economía nacional, tal como lo son el TPP, del que EUA acaba de retirarse, o el TLCAN, del cual se está buscando una renegociación.

Sin embargo independientemente de las consecuencias directas que ya muchos están previniendo que podrían ocurrir gracias a este cambio de políticas en EUA, el llamado “Efecto Trump” puede terminar produciendo consecuencias colaterales que no se están vislumbrando en el corto plazo pero que podrían materializarse a la larga.

El mejor ejemplo de ello, será el orden mundial actual; si EUA decide aplicar tácticas aislacionistas, como lo propone Trump, la influencia política estadounidense eventualmente será sustituida de manera gradual, o incluso abrupta, por parte de otras naciones tales como China, Rusia e India.

Otra circunstancia que podría ocurrir, y que de hecho también algunos consideran que ya está ocurriendo, es que el simbolismo político de Trump de recuperar el “espíritu nacionalista” influencie a otros actores en diferentes lugares del mundo para replicar propuestas parecidas a las del magnate estadounidense, especialmente en naciones de la Unión Europea como Francia y Holanda.

Dentro de estos mismos efectos colaterales que puede generar la política de Trump, está la posibilidad de que diferentes sectores políticos, en especial de naciones o gobiernos que tradicionalmente han sido rivales o críticos de la política exterior estadounidense, aprovechen el tono nacionalista, agresivo e impulsivo del nuevo presidente de EUA para generar una versión moderna del clásico discurso “antiimperialista” o “antiestadounidense”.

Respecto a la materia de seguridad internacional las políticas de Trump podrían terminar haciendo que a mediano plazo la mayoría de las naciones del mundo le den la espalda a la estrategia que han impulsado los últimos años las naciones de occidente, especialmente las que forman parte de la OTAN, todo ello debido a que Trump ha señalado de manera explícita que sus políticas buscaran la seguridad interna de EUA por encima de todo. Ello se traduciría en que muy probablemente EUA retiraría muchas de sus flotas y bases militares de los distintos lugares del mundo donde actualmente las tiene; a su vez esto forzaría a las distintas regiones del planeta a generar esquemas de seguridad locales en vez de un gran sistema internacional de seguridad, generando bloques regionales que garanticen la protección a los estados que formen parte de ellos.

Finalmente otro elemento que podría emerger gracias al cambio reciente de la política estadounidense, ya más bien en el plano político-filosófico, sería un replanteamiento ideológico acerca de la globalización y su desarrollo actual, pues realmente la aplicación de políticas “ultranacionalistas” y proteccionistas en una nación superpotencia y económicamente desarrollada, como lo es EUA, generaría severos cuestionamientos acerca de los efectos a mediano y largo plazo que la globalización ejerce tanto en la generación de la riqueza como en la distribución de la misma.

A pesar de todo resta esperar para saber si en verdad el presidente Trump planea proseguir los siguientes meses con la aplicación de sus actuales políticas; no obstante, si él en verdad esta tan firme en seguir adelante con estas es casi seguro que grandes cambios no solo en EUA sino en el mundo, para bien o para mal, estarán apunto de acontecer.