El arzobispo de Morelia planteó que la paz no implica ausencia de violencia, sino atención a víctimas, coordinación social y diálogo ante escenarios de inseguridad en Michoacán.
El arzobispo de Morelia, Carlos Garfias Merlos, afirmó que la promoción de la paz no significa negar la existencia de la violencia, sino saber responder a sus consecuencias mediante el acompañamiento a las víctimas y la coordinación entre autoridades civiles, religiosas y sociedad civil, en un contexto marcado por hechos violentos recientes en Michoacán.
Durante su rueda de prensa dominical, Garfias Merlos sostuvo que la Iglesia no tiene la capacidad de evitar por sí sola la violencia, pero sí de incidir en la atención a quienes resultan afectados.
Subrayó que el compromiso pastoral se centra en brindar acompañamiento, contención y sentido de vida a víctimas, familias, jóvenes, niñas, niños y adolescentes, además de fortalecer la organización comunitaria para mitigar impactos.
Reconoció que la violencia genera miedo y condiciona la vida cotidiana, incluida la actividad eclesial.
Como ejemplo, refirió que convivencias sacerdotales que antes se realizaban sin mayores precauciones hoy requieren medidas de prevención ante contextos de riesgo, lo que evidencia una afectación directa a la dinámica social.
Sobre las vocaciones sacerdotales, señaló que no existe un dato objetivo que permita atribuir su disminución exclusivamente a la violencia, ya que responde a múltiples factores que atraviesan la vida cotidiana del país.
Aun así, admitió que el contexto obliga a un mayor esfuerzo para promover y acompañar procesos vocacionales.
Práctica religiosa
En relación con la práctica religiosa, como bautismos, primeras comuniones y otros sacramentos, indicó que la vida parroquial continúa, aunque con variaciones propias de los procesos sociales actuales, sin que pueda establecerse una relación directa y única con los hechos violentos.
El arzobispo también abordó escenarios internacionales y su posible impacto en México.
Advirtió que acciones unilaterales o de carácter invasivo, como una eventual intervención extranjera, generan perjuicios a la sociedad si no se realizan de manera coordinada y con enfoque en el bien común.
En contraste, destacó la importancia del diálogo y la cooperación institucional para evitar crisis similares a las observadas en otros países.
Tema migratorio
Respecto al tema migratorio, planteó que la Iglesia mantendrá su labor de acompañamiento a personas deportadas y migrantes en tránsito, en coordinación con autoridades locales y estatales, siempre que exista información oficial que permita canalizar apoyos.
Finalmente, Garfias Merlos confirmó que presentó su renuncia conforme al derecho canónico al cumplir 75 años de edad, misma que fue enviada a la Nunciatura Apostólica el 8 de enero.
Explicó que, una vez aceptada por la Santa Sede, el arzobispo coadjutor asumirá el gobierno pleno de la Arquidiócesis de Morelia, proceso para el cual ya se realizaron entregas administrativas y pastorales.

