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Efectivamente, en épocas electorales es en las mesas de negociación donde se decide quiénes participan en la contienda electoral, más allá de la voluntad o decisión de los ciudadanos. Por eso, no es raro ver participando a algunos actores políticos que durante años estuvieron desaparecidos pero que por compadrazgos, amistades o algún otro motivo de manera sorpresiva, aparecen dentro de la lista de participantes.

Es lamentable que se juegue con una democracia simulada, como ejemplo lo describe Norberto Bobbio en su libro titulado “El Futuro de la Democracia” menciona que, en las sociedades tradicionales, la mayor parte de la gente sometida no cuenta en absoluto y no interviene en el proceso de legitimación, basta, para tener a raya a la masa ignorante, pobre, sin derechos civiles y mucho menos políticos, el ejercicio del poder punitivo.

En las democracias no: en la democracia, la masa de los ciudadanos no sólo interviene activamente en el proceso de legitimación del sistema en su conjunto, usando su derecho de voto para sostener a los partidos constitucionales, y también no usándolo, porque en este caso es válida la máxima de quien calla otorga (hasta ahora ninguno ha considerado los fenómenos de apatía política como una seria amenaza a los regímenes democráticos), sino que, interviene en el reparto, entre las diversas fuerzas políticas, del poder de gobernar, distribuyendo de diferente manera los votos de los que dispone.

Un acto lamentable es  lo que ocurre en Michoacán con los partidos chicos donde los dirigentes heredan sus posiciones a sus familiares o personas más allegadas sin importarles la voluntad de los ciudadanos.

Y se preguntarán entonces ¿De qué sirve votar? Pareciera que la única finalidad de participar en este proceso es únicamente darle serenidad a la sociedad y hacerla sentir partícipe de una decisión tan importante como lo es el escoger a sus representantes.

Un verdadero cambio no sólo en el estado si no en el país,  sería realmente escoger a candidatos reales, los que trabajan día a día por atender las demandas de la sociedad, por resolver los problemas que los aquejan, pero, sobre todo, por darles voz a sus representados.

Hoy es necesario que volteemos a ver a esos candidatos que han venido trabajando desde siempre, no esos que por imposición de la noche a la mañana se convierten en la única alternativa para gobernar.
¿Estás listo para elegir a tus representantes?