Una luz verde en el cielo del sur de California alarmó a residentes. Testigos grabaron el fenómeno y expertos lo atribuyen a un posible meteoro en la atmósfera
Los Ángeles, California.- En el sur de California, la noche del martes una intensa luz verde cruzó el cielo y dejó a decenas de personas mirando hacia arriba, con el celular en la mano y más preguntas que respuestas. Lo que para algunos fue un destello fugaz, para otros se convirtió en la escena más desconcertante que han visto sobre sus casas.
De acuerdo con reportes ciudadanos, la misteriosa luz apareció alrededor de las 21:30 horas, cuando muchas familias ya se encontraban en casa. En cuestión de segundos, el resplandor atravesó el firmamento y se desvaneció, pero no antes de quedar registrado en videos que comenzaron a circular entre contactos, chats vecinales y redes sociales locales.
La estación de noticias KTLA recibió múltiples llamadas y mensajes de televidentes intrigados por el fenómeno. Algunos describieron “una bola verde” que parecía descender; otros hablaron de “una línea luminosa” que cruzó el cielo a gran velocidad. Entre la sorpresa y la inquietud, no faltaron quienes hablaron de ovnis, señales extrañas o incluso de algún tipo de explosión lejana.
Sin embargo, la primera explicación seria apuntó hacia un origen mucho más conocido por la ciencia. El Dr. Ed Krupp, del Observatorio Griffith en Los Ángeles, explicó a KTLA que lo más probable es que se haya tratado de un fragmento de escombros interplanetarios que entró a la atmósfera terrestre y, al calentarse por la fricción, generó un meteoro visible como esa característica luz verde.
Según el especialista, existe una alta probabilidad de que el objeto se haya incinerado por completo antes de acercarse a la superficie. Es decir, el fenómeno habría quedado limitado a un espectáculo luminoso en las capas altas de la atmósfera, sin implicar riesgo directo para las personas en tierra. Lo que generó asombro y temor, en la práctica, habría sido un evento natural que la ciencia conoce desde hace décadas.
Krupp también subrayó que este tipo de sucesos son más frecuentes de lo que se cree. Fragmentos de roca o desechos interplanetarios ingresan de forma constante a la atmósfera, pero casi siempre pasan desapercibidos. La mayoría ocurre de día, en zonas despobladas, o se presenta en cielos cubiertos donde nadie alcanza a verlos. Lo inusual en este caso fue que el cielo, los horarios y la atención de los vecinos coincidieron para convertir el meteoro en un acontecimiento compartido.
La combinación entre la luz verde, el horario nocturno y la circulación inmediata de videos en teléfonos celulares ayudó a amplificar el impacto social del fenómeno. En minutos, lo que comenzó como un destello aislado terminó convertido en tema de conversación. La brecha entre la percepción ciudadana y la explicación científica volvió a hacerse evidente: mientras los testigos hablaban de misterio y extrañeza, los astrónomos veían un ejemplo más de cómo se comportan los escombros espaciales al tocar la atmósfera.
Lejos de restarle importancia, esta interpretación coloca el episodio de California dentro de una cadena de eventos que rara vez se documentan con tanto detalle por el público. Las tomas hechas por residentes aportan un registro valioso de cómo luce un meteoro de estas características cuando se presenta cerca de una gran zona urbana. Para quienes lo vieron, la escena quedará como una anécdota difícil de olvidar; para la ciencia, como una confirmación más de un proceso natural que sucede mucho más seguido de lo que la mayoría sospecha.
Mientras las imágenes continúan circulando en redes sociales, la explicación del Observatorio Griffith invita a mirar el cielo con otra perspectiva: lo que parece un misterio absoluto muchas veces tiene una causa conocida.
