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Francia.- Emmanuel Macron y Marine Le Pen pasan a segunda vuelta y lucharán por la presidencia de Francia el 7 de mayo. Según las primeras estimaciones difundidas tras el cierre de los colegios, el líder de “En Marcha” se haría con un 23,7 por ciento de los votos, mientras la candidata del Frente Nacional logra el 21,7 por ciento. El aspirante de Los Republicanos, François Fillon, y el izquierdista Jean-Luc Mélenchon, empatan en tercer lugar, con porcentajes que rondan el 19 por ciento. Destaca también el augurado hundimiento de los socialistas, cuyo candidato, Benoît Hamon, se hace con entre un 6 por ciento y un 7 por ciento de los votos. El gran perdedor de la jornada ya ha pedido el voto para Macron para “frenar” a Le Pen, al igual que Fillon, quien ha reconocido su derrota y llama a votar por Macron para frenar a la ultraderechista.

Nunca antes Francia había celebrado una primera ronda de las presidenciales bajo tanta incertidumbre. Pero las encuestas no han fallado en esta ocasión: durante meses han pronosticado que Le Pen, quien promete sacar a Francia del euro y celebrar un referéndum sobre la pertenencia a la UE, competiría por el Elíseo en segunda vuelta contra Macron, que aspira a convertirse en el presidente más joven de la V República a sus 39 años. Su rival también puede hacer historia: intentará ser la primera mujer en alcanzar la jefatura del Estado.

Los resultados, todavía preliminares, anuncian un duro golpe para los partidos tradicionales: es la primera vez en que ninguna de las dos grandes formaciones de la V República francesa, socialistas y conservadores, tendría a un candidato en una segunda vuelta. “Hemos pasado una página en la historia política de Francia”, ha dicho Macron tras difundirse los resultados.

El ambiente en el cuartel general del líder de “En Marcha”, ubicado en la Puerta de Versalles de la capital, es de euforia absoluta. No es para menos: el ex ministro de Economía socialista lidera un movimiento ciudadano que en poco más de un año ha logrado un ascenso meteórico -y una gran movilización social- hasta luchar por la presidencia.

Todos los sondeos pronostican que en la segunda vuelta el benjamín de los candidatos acabará con la pesadilla de media Europa, esto es, que Le Pen se haga con la presidencia tras el triunfo del Brexit en Reino Unido y la victoria de Donald Trump en EEUU, lo que supondría un nuevo éxito de la retórica populista y el “patriotismo económico”. La tensión en Bruselas era palpable en los días previos a la jornada electoral. Una Le Pen en el Elíseo podría suponer un golpe mortal para la moneda única y el proyecto comunitario.

Superar el desafío de la primera vuelta permite a Macron cosechar el respaldo de los votantes de Fillon, Hamon o incluso Mélenchon, dado que su programa de amplio espectro ideológico es aceptable para moderados de la izquierda y la derecha. Su calculada ambigüedad le ha granjeado el apoyo de un espectro ideológico de 360 grados. También pesaría en la decisión de estos votantes el miedo a que la líder del Frente Nacional acabe instalada en el Elíseo. El primer ministro francés, Bernard Cazeneuve, ha pedido a sus compatriotas que el día 7 voten en contra de la candidata ultraderechista.

Los franceses han tumbado los pronósticos que auguraban una alta abstención -que favorecería a los candidatos más extremistas- y se espera que en esta ocasión ronde el 80%. La participación a media tarde alcanzaba el 69,42 por ciento, un porcentaje ligeramente inferior a los comicios de 2012, aunque se trata del mejor dato desde 1981. Hace cinco años a esa misma hora había votado el 70,59 por ciento de los votantes, en unas elecciones que acabaron con una fuerte participación de casi el 80 por ciento.