El argentino Matías Almeyda deja al equipo Sevilla FC a tres puntos arriba de la zona de descenso, luego de la derrota ante el Valencia en LaLiga
España.- El técnico argentino Matías Almeyda, destituido este lunes por el Sevilla FC, ha visto frustrado su sueño en su estreno en los banquillos de LaLiga española, por culpa de los malos resultados y de una cuestionada gestión en los últimos partidos, a pesar de su implicación y de su discurso de fe y compromiso para intentar reflotar a un equipo hundido.
Almeyda, de 52 años, llegó el 8 de julio al Sevilla, con toda la ilusión del mundo para revertir el mal recuerdo de su paso fugaz por el club, en el que jugó en una temporada 1996-97.
El ex entrenador de Chivas, deja al Sevilla a solo tres puntos de la zona de descenso. En su presentación el pasado verano, el entrenador dejó claro que sabía que llegaba a “un club top” que estaba en plena travesía del desierto, pero prometió aportar su “granito de arena”.
El argentino, a pesar de haber demostrado ser un técnico comprometido, respetuoso, implicado e ilusionado con amoldar un Sevilla diferente, ha sido quizás la única voz clara y sincera que se dirigía a la afición, a un sevillismo cada vez más decepcionado e impotente, ante un club a la deriva, con sus seguidores abiertamente enfrentados a la cúpula directiva.
En pleno proceso negociador de la venta de la entidad, que no acaba de concretarse, Almeyda es el primero que cae ante la inminente nueva estructura.
Matías Almeyda no pudo con el Sevilla FC
Tras catorce años de carrera como entrenador, al iniciar con Banfield de su país, luego Chivas del Guadalajara, San José de la MLS y AEK de Atenas, Matías Almeyda no pudo con el Sevilla FC. Decimosexto y a solo tres puntos del descenso, es el equipo de LaLiga más goleado con 49 tantos encajados. Demasiados.
La última derrota contra un rival directo como el Valencia (0-2), en lo que era una auténtica ‘final’ en la lucha por la permanencia, ha sido la espita para el despido de Almeyda.
El argentino se despide con la ilusión frustrada de no haberle podido aportar más a un equipo en caída libre, más allá de su anecdótica única campaña en la que vistió como jugador la camiseta blanquirroja hace casi treinta años.
Con división de opiniones, también deja una buena imagen en el sevillismo, pero los resultados mandan y se va con la impotencia de no haber triunfado en un Sevilla a la deriva que empieza a sentir la sombra del descenso.

