En Michoacán, más de 600 menores han sido reportados como desaparecidos, destacando la gravedad de esta problemática en el estado.
Morelia, Michoacán.- La desaparición de niñas, niños y adolescentes en Michoacán se ha convertido en una de las problemáticas más alarmantes del estado, ya que, de acuerdo con el informe de Red Lupa IMDHD, con corte al 16 de mayo de 2025, un total de 625 personas menores de 18 años han sido reportadas como desaparecidas o no localizadas.
El estudio destaca que los niños representan el 53.12 por ciento de estas desapariciones, lo que evidencia que los varones son más vulnerables en la niñez, sin embargo, en el caso de las mujeres, la etapa de la adolescencia es la más crítica: el 21.52 por ciento de las desaparecidas corresponde a jóvenes de entre 15 y 19 años.
En general, la franja de edad más golpeada por la violencia y la inseguridad es la de 20 a 39 años, con un 56.64 por ciento de los casos, pero la cifra de menores refleja un patrón de riesgo específico.
“La situación es particularmente grave en la infancia y adolescencia, donde la desaparición se combina con factores de vulnerabilidad social y de género”, advierte el informe.
Los municipios con mayor número de reportes de desaparición, como Morelia, Uruapan, Zamora, Apatzingán y Lázaro Cárdenas, también concentran la mayor parte de los casos de menores, lo que coincide con las zonas de más alta violencia en la entidad.
El diagnóstico de Red Lupa IMDHD alerta que las desapariciones en menores no solo rompen los lazos familiares, sino que también implican consecuencias a largo plazo para el tejido social.
Además, advierte que los adolescentes enfrentan riesgos adicionales vinculados a la trata, el reclutamiento forzado por grupos delictivos y la violencia de género.
El reporte, titulado Personas desaparecidas Michoacán, busca visibilizar la magnitud de la problemática y aportar información verificable para orientar la labor de familias buscadoras, periodistas y organizaciones de la sociedad civil.
Según la organización, las desapariciones de menores deben colocarse en el centro de las prioridades estatales y nacionales para frenar esta tendencia creciente.