Alcaldes de Morelia y Sacramento colocan el hermanamiento como postura política frente a polarización y discurso antinmigrante en EEUU.
El hermanamiento entre Morelia y Sacramento fue utilizado por los alcaldes de estas dos ciudades, como un posicionamiento político explícito frente al clima de polarización social, migratoria y política que atraviesa Estados Unidos, en un contexto marcado por discursos de exclusión y tensión binacional.
En sesión de Cabildo de Morelia, habló primero el alcalde de Sacramento, Kevin McCarty, en español emitió un breve saludo, para luego expresarse en inglés, y señalar que su ciudad tiene más de medio millón de habitantes y que una parte sustancial de su población es de origen latino y mexicano, con una presencia particularmente fuerte de personas con raíces michoacanas.
El alcalde estadounidense fue directo al referirse a la coyuntura interna de su país.
“Este es un momento difícil en nuestro país, con grandes divisiones, y esta es una oportunidad no para dividir, sino para construir puentes y conectar a nuestras dos comunidades”, expresó, al plantear el hermanamiento como una respuesta a la fragmentación política y social que atraviesa Estados Unidos.
“Sacramento es una ciudad de más de medio millón de habitantes, donde más de un tercio es de origen latino y la mayoría de ellos tiene ascendencia mexicanoestadounidense”, afirmó, al justificar la decisión de formalizar el acuerdo con Morelia.
McCarty sostuvo que el hermanamiento no debe leerse como un acto protocolario, sino como una herramienta política y social para generar vínculos reales entre comunidades.
“Esto es mucho más que un acto simbólico, es un acto real que queremos utilizar como puente para desarrollar iniciativas culturales, educativas, económicas y empresariales”, señaló, al tiempo que reconoció que el momento político en su país vuelve relevante este tipo de alianzas desde lo local.
Migración y economía
En la misma línea habló después el presidente municipal de Morelia, Alfonso Martínez Alcázar, quien retomó el discurso y lo colocó en una lectura más amplia sobre migración y economía. Señaló que el acuerdo cobra una dimensión política mayor por el peso estratégico de Sacramento como capital de California, estado que representa alrededor del 15 por ciento de la economía estadounidense.
“California, si se comparara como país, estaría entre las cinco economías más importantes del mundo”, afirmó.
Martínez Alcázar defendió de manera directa a la comunidad migrante mexicana en Estados Unidos y rechazó la generalización criminal.
“La gran mayoría de mexicanos que están en el extranjero son gente buena, gente de trabajo y que sostienen en gran medida la economía de Estados Unidos y también nuestra economía en México”, sostuvo. Añadió que quienes no respetan la ley “son una inmensa minoría” y que “tampoco aquí los queremos”.
El alcalde de Morelia coincidió en que el hermanamiento adquiere sentido político en el actual contexto binacional.
“Se ha hablado del problema político con el que han tratado de dividir a los mexicanos de los norteamericanos”, dijo, y planteó que este tipo de acuerdos desde lo local buscan contrarrestar esa narrativa, apostando por la cooperación, el intercambio económico y la movilidad, ahora reforzada por el vuelo directo entre ambas ciudades.
Ambos ediles coincidieron en que el acuerdo debe traducirse en acciones concretas y duraderas, más allá del simbolismo diplomático, en un momento en el que la migración, la economía y la identidad se han colocado en el centro del debate político en Estados Unidos y su relación con México.

