Niño muere por explosión de pirotecnia en Tangancícuaro
El menor fue trasladado de emergencia al hospital del IMSS Bienestar, pero no logró sobrevivir. / Foto: Composición Contramuro

Un niño de 12 años apodado “Chavita” muere en Tangancícuaro, Michoacán, luego de que una bolsa de pirotecnia explotara en su pantalón al jugar con otros niños

Tangancícuaro, Michoacán.– La celebración de Año Nuevo en la comunidad de Adolfo Ruíz Cortines terminó en tragedia. Un niño de apenas 12 años, conocido con cariño como “Chavita”, murió luego de que una bolsa de pirotecnia que llevaba en el pantalón explotara mientras jugaba con otros menores, en los últimos minutos del 31 de diciembre.

De acuerdo con los habitantes de la zona, Salvador G., estudiante de primero de secundaria, se encontraba conviviendo en la calle cuando uno de los cohetes encendidos por sus amigos estalló muy cerca de él. La explosión habría provocado que los artefactos que guardaba en su bolsa también detonaran, causándole graves heridas en el abdomen, el rostro y las piernas.

Su familia, desesperada, lo trasladó de inmediato al hospital del IMSS Bienestar, con la esperanza de que los médicos pudieran salvarle la vida. Sin embargo, pese a los esfuerzos del personal de salud, “Chavita” no resistió la gravedad de las lesiones.

Elementos de la Fiscalía General del Estado de Michoacán (FGE), adscritos a la Unidad de Atención Inmediata, acudieron al hospital para iniciar las investigaciones correspondientes y dar parte al Servicio Médico Forense (Semefo), donde el cuerpo del menor será entregado a sus padres.

Vecinos, familiares y amigos lamentaron la pérdida de un niño alegre y conocido por ayudar en casa y participar en las actividades escolares.

El accidente vuelve a reavivar el debate sobre el uso de pirotecnia durante las celebraciones, especialmente entre menores de edad, y la falta de conciencia sobre el riesgo que representan estos productos.

En Tangancícuaro, el primer amanecer del año fue distinto: el sonido de los cohetes se apagó y, en su lugar, quedó el silencio y la tristeza de una comunidad que despide a “Chavita”, víctima de una explosión que nunca debió ocurrir.