La paz nace de un corazón desarmado que se deja bendecir por Dios: Papa León XIV
En su mensaje por el año nuevo el papa llamó a la Paz. Foto: Vatican News

El Papa León XIV llama a abrazar una paz desarmada, reflejando libertad y renacimiento en su mensaje por el nuevo año.

Vaticano.-La Basílica de San Pedro acogió a miles de fieles durante la solemnidad de Santa María, Madre de Dios, en el contexto de la 59ª Jornada Mundial de la Paz, el Papa León XIV presidió la ceremonia, invitando a todos a ver el nuevo año como una oportunidad de renacimiento, libertad y esperanza, bajo la guía de una paz “desarmada y desarmante”.

En su homilía, el Papa León XIV recordó la bendición del libro de los Números: “Que el Señor te bendiga y te proteja… y te conceda la paz”. Destacó que la liturgia nos presenta el nuevo año como un camino abierto, con Dios volviendo “su mirada benévola” hacia la humanidad, tal como en los orígenes de la creación.

El Pontífice evocó la historia del pueblo de Israel, liberado de la esclavitud egipcia, como una metáfora del tiempo presente. Aunque perdieron seguridades, ganaron libertad, promesa y futuro. “Era un renacer”, afirmó, estableciendo un paralelismo con la vida de cada persona.

“Cada día puede ser, para cada uno de nosotros, el comienzo de una vida nueva, gracias al amor generoso de Dios, a su misericordia y a la respuesta de nuestra libertad”, aseguró el Papa. León XIV invitó a vivir el año como una travesía de confianza, marcada por el perdón, la libertad interior y la certeza de una presencia constante.

En el centro de su mensaje, el Papa contempló el misterio de la Divina Maternidad de María, quien con su “sí” permitió que la misericordia de Dios tuviera un rostro humano. “A través de los ojos de Jesús —niño, joven y hombre— el amor del Padre nos alcanza y nos transforma”, afirmó.

Describió a María como la mujer que “bajó la guardia”, renunciando a seguridades para consagrar su vida al Hijo. En ella se encuentran dos realidades desarmadas: la de Dios, que renuncia a privilegios, y la de la libertad humana, que se entrega por amor.

El Papa León XIV, inspirado en san Agustín, recordó que en María “se hizo hombre quien hizo al hombre”, revelando el amor gratuito de Dios. Reiteró que Dios se presenta “desarmado y desarmante”, enseñándonos que el mundo se salva comprendiendo, perdonando y acogiendo, no juzgando ni oprimiendo.