Perdiste venta de pirotecnia en tianguis de Morelia, pese a prohibiciones
Pirotecnia a la venta en tianguis de Morelia durante diciembre, una práctica que se repite cada año pese a la prohibición y los riesgos asociados. Foto: Dalia Villegas Moreno

La venta de pirotecnia en Morelia se mantiene en tianguis, desafiando prohibiciones y generando riesgos latentes en la temporada decembrina.

En tianguis y mercados sobre ruedas de Morelia, la venta de pirotecnia vuelve a instalarse cada diciembre como una práctica recurrente que convive con la prohibición oficial y con los llamados preventivos de las autoridades.

Entre puestos de ropa, juguetes y alimentos, los artefactos explosivos se exhiben de manera discreta o a plena vista, integrados al ambiente previo a las celebraciones de Navidad y Año Nuevo.

Los productos que se ofrecen con mayor frecuencia incluyen palomitas, chifladores, buscapiés, cohetes, tracas, luces de bengala y otros artefactos de impacto sonoro. Aunque suelen considerarse de bajo riesgo por su tamaño o costo, su manipulación implica peligros reales.

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Pirotecnia a la venta en tianguis de Morelia | Foto: Dalia Villegas Moreno

Quemaduras, lesiones en manos y rostro, afectaciones auditivas e incendios domésticos son algunos de los incidentes que cada temporada se asocian al uso de este tipo de artículos, en especial cuando son utilizados por niñas y niños o almacenados sin medidas de seguridad.

La normativa municipal establece la prohibición de vender pirotecnia en la vía pública y en tianguis, al tratarse de espacios no autorizados para el manejo de materiales explosivos.

Los permisos para su comercialización se limitan a puntos específicos y a personas registradas ante las autoridades competentes, con el objetivo de reducir riesgos a la población.

No obstante, la venta informal se mantiene impulsada por la alta demanda estacional y la dificultad de vigilar de forma permanente todos los puntos de comercio ambulante.

Desde el ámbito de la seguridad pública, se ha advertido que la pirotecnia no sólo representa un riesgo individual, sino un peligro colectivo.

La concentración de explosivos en puestos improvisados, sin controles técnicos ni condiciones adecuadas, eleva la posibilidad de accidentes que pueden afectar a comerciantes, compradores y transeúntes.

A ello se suma el impacto negativo en personas con hipersensibilidad auditiva, adultos mayores, pacientes hospitalizados y animales.

Pese a los operativos de decomiso que suelen anunciarse cada temporada decembrina, la venta de estos artículos persiste y se desplaza de un punto a otro de la ciudad.

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Pirotecnia a la venta en tianguis de Morelia | Foto: Dalia Villegas Moreno

Los puestos se repliegan temporalmente ante la presencia de inspectores y reaparecen más tarde, lo que evidencia una brecha constante entre la regulación vigente y su aplicación efectiva.

Esta dinámica se sostiene también por el arraigo cultural que vincula el uso de pirotecnia con celebraciones religiosas, posadas y rituales de fin de año.

El fenómeno se repite año con año y reabre el debate sobre el equilibrio entre tradición cultural, economía informal y derecho a la seguridad.

Mientras la normativa se mantiene y los riesgos son conocidos, la presencia de pirotecnia en los tianguis de Morelia persiste como una expresión de una práctica tolerada socialmente, pero que continúa representando un riesgo latente durante la temporada decembrina.