Diplomáticos del Servicio Exterior Mexicano piden a Sheinbaum se les pague su quincena atrasada
Diplomáticos mexicanos sin pago piden a Sheinbaum intervención urgente. | Foto: Servicio Exterior Mexicano

Diplomáticos del Servicio Exterior Mexicano enfrentan retraso salarial y solicitan a Sheinbaum intervención para resolver falta de pagos.

Ciudad de México.- El personal del Servicio Exterior Mexicano (SEM) encendió las alarmas al denunciar que, por primera vez en décadas, más de mil trabajadores destacados en embajadas y consulados enfrentan el mes sin pagos ni prestaciones de ley.

A través de una carta dirigida a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, las y los diplomáticos solicitaron su intervención directa para destrabar los recursos y garantizar el pago inmediato de la nómina correspondiente al presente mes.

En el documento, integrantes de la Rama Técnico‑Administrativa describen la situación como un episodio “sin precedentes”, pues continúan cumpliendo funciones oficiales en el extranjero sin que se hayan depositado los recursos que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público ya tenía contemplados para este año.

Señalan que la Dirección General del Servicio Exterior les había prometido que el depósito llegaría con un retraso de ocho días, plazo que se cumplió sin que los fondos aparecieran en sus cuentas bancarias.

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Foto: Servicio Exterior Mexicano

La falta de pago ha puesto contra la pared a quienes representan a México fuera del país, especialmente en ciudades con alto costo de vida donde la renta, los servicios básicos y las colegiaturas se cobran puntualmente, pero el salario no llega. El personal advierte que el incumplimiento de la nómina los deja incluso sin posibilidad de adquirir víveres esenciales, atender emergencias médicas o hacer frente a compromisos financieros, en entornos donde el acceso a créditos para extranjeros es limitado.

El reproche no se queda solo en el atraso de la nómina: en la carta se recuerda que los sueldos del personal diplomático mexicano no han sido revisados en más de 25 años, a pesar de las crisis económicas y de la inflación acumulada. En el caso particular de la Rama Técnico‑Administrativa, los firmantes subrayan que en varias adscripciones sus ingresos se ubican por debajo de los límites de pobreza, lo que obliga a muchas familias a ajustarse al máximo o a recurrir a apoyos informales para poder sostenerse.

Las y los trabajadores del SEM enfatizan que no cuentan con ingresos adicionales ni posibilidades reales de complementar su salario por la carga de trabajo y las restricciones propias de su función. A ello se suma la complejidad de los sistemas bancarios en los países donde están adscritos, que pocas veces ofrecen condiciones de financiamiento accesibles a personas extranjeras.

Desde sus distintos consulados y embajadas, el personal diplomático sostiene que, aun en medio de la incertidumbre económica, sigue atendiendo a la comunidad mexicana migrante, la protección consular y la promoción de los intereses del país. No obstante, advierte que el desgaste emocional y la ansiedad por la falta de ingreso ya impactan la estabilidad de sus familias, que viven al día y con la preocupación constante de no poder cubrir la renta o evitar un desalojo.

En su misiva, el SEM formula un llamado directo a la presidenta para que se respeten las garantías laborales básicas, comenzando por el pago puntual de la nómina y la revisión de las condiciones salariales vigentes. También pide a las autoridades de la Secretaría de Relaciones Exteriores asumir con seriedad los compromisos adquiridos con el personal que sostiene, desde el extranjero, la defensa de México, de su diáspora y de los intereses estratégicos del país.

Las y los firmantes concluyen que la estabilidad económica del cuerpo diplomático no es un privilegio, sino una condición mínima para que quienes representan a México puedan seguir cumpliendo su encargo sin poner en riesgo el sustento de sus familias. Aseguran que continuarán al frente de sus responsabilidades, pero insisten en que el gobierno debe responder con la misma puntualidad con la que exige resultados en la protección y atención a las personas mexicanas en el exterior.