“Pienso, y luego voto”

“Pienso, y luego voto”

Estamos a unos cuantos días de que se realicen una de las elecciones más polarizantes que haya tenido el sistema democrático mexicano. Seis partidos políticos han decidido unirse en dos bloques con un mismo fin: ganar la mayoría de los escaños en la Cámara de Diputados y las 15 gubernaturas en juego, sin importar que en elecciones pasadas fueran opositores.

     El primer bloque está conformado por los partidos que arroparon a Andrés Manuel López Obrador en 2018 para ganar la presidencia de México: Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM).  Dicha coalición buscará ganar la mayoría de las 15 gubernaturas en disputa y mantener el dominio en la Cámara de Diputados.

     El segundo bloque denominado “Va por México”, integrado por los partidos Acción Nacional (PAN), Revolucionario Institucional (PRI) y de la Revolución Democrática (PRD) determinaron postular 176 fórmulas de candidaturas a diputaciones federales por el principio de Mayoría Relativa. Mientras que, en los estados, irán juntos en Campeche, Oaxaca, Baja California, Baja California Sur, Colima, Tlaxcala, Zacatecas, Michoacán, Nayarit, San Luis Potosí, Sonora y Sinaloa.

     Como se aprecia, la oferta política hacia la ciudadanía se encuentra segmentada en dos proyectos opuestos, lo cual ha traído como consecuencia un ambiente político-electoral bastante polarizado. Sin embargo, a pesar de esta coyuntura considero que no podemos caer en un maniqueísmo electoral para emitir nuestro voto. Como ciudadanía debemos analizar varios elementos para votar por un determinado candidato. Desde mi perspectiva, lo primero que debemos hacer, es saber si nuestros candidatos compiten por una reelección; de esta forma sabremos que logros tuvo y que trabajo realizó. De igual forma, es importante analizar cuales son sus propuestas y compararlas con sus facultades, en síntesis, que puede hacer y que no puede hacer.

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     Si bien, las redes sociales han ocupado un papel preponderante para la difusión de información, no podemos creer en todo lo que se difunde, debemos analizar y ponderar lo sustancial de lo mediático.

     Votar es un deber y un derecho que nos otorga la constitución a todos los ciudadanos. Sin embargo, más que un ejercicio puntual del día de los comicios, se tiene que asumir como un proceso sustancial para mejorar la calidad de nuestro régimen democrático, y esto solamente se logrará si nos informamos más, dejamos nuestras filias políticas por un lado y nos comprometemos a un mayor activismo ciudadano.