¿Estás cuidando tus ojos del calor? UNAM alerta sobre daños que provocan las altas temperaturas
Protege tus ojos del calor para evitar daños como ojo seco y conjuntivitis. | Foto: Ilustrativa | IA

La protección ocular ante el calor es esencial para evitar daños como el ojo seco y la conjuntivitis. Aprende cómo el calor afecta tu vista.

El cuidado de la salud visual a menudo se asocia con el uso de pantallas, la lectura prolongada o la edad. Sin embargo, las condiciones ambientales, como el calor y las altas temperaturas, también influyen significativamente en el bienestar ocular.

Durante el calor, muchas personas experimentan desde irritación leve hasta problemas más complejos que afectan las actividades diarias. Entender cómo el calor impacta la vista es crucial para prevenir complicaciones y mantener una buena salud ocular.

Factores como la exposición prolongada al sol, la sequedad ambiental y otros elementos del clima cálido pueden alterar el equilibrio natural del ojo, provocando diversas afecciones.

Sin lágrimas

Uno de los principales efectos del calor en los ojos está relacionado con la evaporación de la lágrima, según explicó el maestro Aarón Bautista Delgado, jefe de la carrera de Optometría de la FES Iztacala.

La lágrima no solo mantiene los ojos húmedos, sino que también actúa como barrera protectora frente a polvo, microorganismos y partículas, aporta oxígeno y nutrientes a las estructuras oculares superficiales y permite una lubricación adecuada que evita la fricción entre los párpados y la superficie ocular.

Cuando la temperatura es elevada, la lágrima se evapora más rápido, dejando la superficie ocular menos protegida y más vulnerable a irritaciones. Esto favorece el desarrollo o agravamiento del ojo seco, una afección común en temporadas de calor.

La vulnerabilidad de la córnea

La falta de lágrimas no solo provoca ojo seco, sino que también afecta directamente a la córnea, la capa transparente que permite enfocar la luz. Bautista Delgado explicó que la evaporación constante de la lágrima puede causar desepitelización, un deterioro de las células superficiales de la córnea, generando síntomas como:

  • -Sensibilidad excesiva a la luz (fotofobia)
  • -Irritación o sensación de cuerpo extraño
  • -Lagrimeo constante
  • -Enrojecimiento ocular
  • -Dolor en casos severos

Aunque el epitelio corneal tiene gran capacidad de regeneración, la exposición prolongada al calor y la sequedad puede dificultar su recuperación, haciendo que las molestias se vuelvan recurrentes.

Inflamación de las glándulas del párpado

El calor también afecta a las glándulas de Meibomio, encargadas de producir la capa grasa de la lágrima que evita su evaporación excesiva. El calor, el sudor y ciertas condiciones externas pueden favorecer la obstrucción de estas glándulas, provocando meibomitis, con síntomas como:

  • -Inflamación del borde del párpado
  • -Irritación ocular
  • -Alteración en la calidad de la lágrima
  • -Mayor evaporación lagrimal

Si la obstrucción persiste, puede derivar en infecciones localizadas como orzuelo o chalazión, pequeñas protuberancias dolorosas en el párpado.

Otros problemas oculares frecuentes

El ambiente caluroso suele ser más seco y cargado de partículas como polvo o polen. Cuando la lágrima es insuficiente, estas partículas no se eliminan correctamente, favoreciendo enfermedades como conjuntivitis, queratitis o reacciones alérgicas oculares.

El sudor, aunque no es la causa principal de problemas, puede generar ardor y alterar el pH de la superficie ocular, afectando el microbiota natural del ojo y provocando irritaciones leves o infecciones.

Con información de Gaceta UNAM