Activistas y el IMPA se enfrentan por el control de gatos en el Panteón Municipal de Morelia, generando un conflicto sobre el manejo adecuado.
Una confrontación abierta se desató este miércoles entre activistas independientes y el Instituto Municipal de Protección Animal (IMPA) por el control y manejo de los gatos comunitarios del Panteón Municipal de Morelia, donde una familia que asegura llevar ocho años atendiendo a los felinos acusa exclusión y riesgos en el procedimiento oficial, mientras la autoridad defiende una intervención integral bajo criterios sanitarios y de registro.
En entrevista con Contramuro, Renza Romero Núñez del Prado, activista independiente, sostuvo que junto con su familia ha cubierto durante casi una década alimento, atención médica y esterilizaciones de los gatos del panteón, sin recibir recursos públicos ni donaciones, y con gastos que, afirmó, rondan los 60 mil pesos bimestrales.
Señaló que el conflicto escaló desde la creación del IMPA, al asegurar que antes se facilitaba una unidad móvil para aplicar el esquema TNR, capturar, esterilizar y retornar, dirigido a gatos ferales.
Acusó que ahora la titular del instituto, Minerva Bautista, pretende introducir un equipo distinto para realizar las capturas, lo que, advirtió, podría poner en riesgo a los animales si no se respeta el manejo adecuado, especialmente al tratarse de ejemplares ferales que pueden estresarse o lesionarse si permanecen encerrados.
La activista afirmó que cuentan con un amparo que, dijo, impediría a la autoridad realizar el procedimiento mientras se resuelven otras medidas, y adelantó que buscan la destitución de la funcionaria.
Cuestionan destino de recursos
También mencionó la existencia de denuncias previas en las que se cuestiona el destino de recursos vinculados a un proyecto participativo por 2 millones de pesos, así como la supuesta desaparición de animales bajo resguardo institucional.
Reconoció que algunas de estas acciones legales apenas comenzarán a formalizarse ante instancias como Contraloría.
Cuestionada al respecto, la titular del IMPA, Minerva Bautista, defendió la intervención y rechazó cualquier intención de exterminio.
Sostuvo que el instituto actúa ante reportes de gatos enfermos y a petición de otros ciudadanos y rescatistas, y que como autoridad no puede omitir una revisión sanitaria.
Bautista explicó que el procedimiento contempla capturas nocturnas, identificación individual, expedientes, vacunación, esterilización y colocación de chip, además de muestreos para detectar enfermedades como leucemia y sida felino.
Indicó que la población estimada en el panteón oscila entre 100 y 130 gatos, cifra superior a los alrededor de 50 que refirió la activista.
La funcionaria relató que recientemente atendieron dos casos graves: un gato blanco diagnosticado con carcinoma en orejas, que requirió cirugía y tratamiento, y un gato negro con infección derivada de un colmillo malformado.
Ambos, dijo, evidenciaron la necesidad de una intervención más estructurada.
Sobre el señalamiento de un presunto desvío de 2 millones de pesos, Bautista negó que el instituto haya recibido ese recurso y precisó que se trata de un proyecto ciudadano de presupuesto participativo 2024 que aún no se ejecuta y cuyo financiamiento, aseguró, sigue en gestión.
Añadió que una segunda etapa de obra relacionada con la clínica veterinaria sí quedó contemplada en el Programa Anual de Inversión del año en curso.
Mientras las activistas sostienen que su experiencia y cercanía con los animales garantizan un manejo más seguro y sin fines políticos, el IMPA argumenta que el control poblacional y sanitario requiere registros formales y supervisión institucional.
La disputa, por ahora, se libra entre acusaciones cruzadas, cifras distintas sobre el número de ejemplares y la exigencia de transparencia en el uso de recursos públicos.

