México y EUA avanzan para reanudar el comercio de ganado, tras controlar el brote del gusano barrenador, señaló la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum.
Ciudad de México.-Durante su conferencia matutina, la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum abordó de manera breve el tema de la reanudación del comercio de ganado entre México y Estados Unidos, mostrando un optimismo moderado.
Indicó que ambos países han progresado en sus esfuerzos conjuntos a través de sus secretarías de Agricultura, y existe una posibilidad real de que en “algunos meses” se pueda reabrir la frontera al ganado mexicano.
Sheinbaum destacó dos estrategias implementadas para detener la propagación de la plaga del gusano barrenador.
La primera es la importación continua de moscas estériles, una técnica científicamente comprobada para controlar la plaga mediante la técnica de la mosca estéril (TIE), que consiste en liberar machos infértiles para interrumpir el ciclo reproductivo. La segunda incluye métodos artesanales de control, en los que participa el programa social Sembrando Vida, involucrando a comunidades rurales en los esfuerzos de contención.
El gusano barrenador del ganado (Cochliomyia hominivorax) sigue siendo una de las mayores amenazas para la ganadería en México. Esta larva de mosca, que puede infestar heridas abiertas en animales de sangre caliente —y ocasionalmente en humanos—, llevó a las autoridades estadounidenses a cerrar la frontera al ganado bovino mexicano a finales de 2024, afectando gravemente a los productores del norte del país.
Aunque se creía que la plaga había sido erradicada desde los años 90 gracias a un programa binacional de esterilización de moscas, resurgió con fuerza en el sureste de México y avanzó hacia el norte, generando preocupación en ambos lados de la frontera.
A pesar del tono esperanzador, la presidenta fue clara en un punto crucial: sin un acuerdo formal entre México y Estados Unidos, no se puede garantizar la reapertura de la frontera. En otras palabras, aunque hay avances, estos no son suficientes por sí solos para reactivar el comercio ganadero binacional.
Este matiz es esencial para miles de ganaderos mexicanos, especialmente en estados como Sonora, Chihuahua y Tamaulipas, que dependen del mercado estadounidense para exportar becerros y ganado en pie. El cierre fronterizo ha significado pérdidas millonarias y ha dejado sin salida comercial a productores que históricamente han orientado su producción hacia el norte.


