El Arzobispo de Morelia critica el uso de símbolos religiosos por criminales, destacando la incoherencia entre la fe y las acciones delictivas.
Morelia, Michoacán.-En un contexto donde la iconografía religiosa aparece con frecuencia asociada a escenas de violencia, el arzobispo de Morelia, José Armando Álvarez Cano, planteó una reflexión sobre el significado social de la fe cristiana y su diferencia con la simple exhibición de símbolos, al advertir que portar imágenes religiosas no equivale a vivir conforme a sus valores.
Durante su mensaje dominical, el prelado centró su homilía en el llamado evangélico a ser “luz del mundo” y “sal de la tierra”, subrayando que se trata de una condición que implica responsabilidad ética en la vida cotidiana. Señaló que este mandato no es aspiracional ni retórico, sino una afirmación directa sobre la forma en que deben conducirse quienes se reconocen como creyentes.
En ese marco, aludió a la normalización de imágenes religiosas en manos de personas vinculadas a actividades criminales, sin personalizar ni emitir acusaciones.
“Qué triste a veces los ejemplos cuando se agarran a personas del crimen organizado y aparecen con su Virgen de Guadalupe o con sus Cristos o con las imágenes y decimos eso no es verdad, un testimonio cristiano”, expresó, al diferenciar entre la fe vivida y su uso meramente simbólico.
Desde la Catedral de Morelia, Álvarez Cano sostuvo que el testimonio cristiano se construye a partir de acciones concretas y no de signos externos. Al retomar la lectura del profeta Isaías, vinculó la idea de la luz con prácticas de solidaridad y rechazo al abuso.
“Cuando dejes de tu pan al hambriento, cuando abras tu casa al pobre, cuando dejes de oprimir a los demás y dejes de vivir en el egoísmo, entonces tú brillarás como una luz”, citó.
El Arzobispo explicó también el sentido de la sal como elemento que preserva y evita la corrupción, para advertir que los valores del Evangelio pierden significado cuando se separan de la conducta diaria.
“Estamos llamados a conservar los valores del evangelio, a evitar la corrupción de ellos”, afirmó.
Finalmente, llamó a una revisión personal y colectiva sobre el impacto de las actitudes en la vida social, al plantear que la fe no puede quedar confinada a lo privado ni desligarse de la responsabilidad pública. “¿Eres luz o eres oscuridad?”, cuestionó, al concluir que la coherencia es el verdadero criterio del testimonio religioso.

