La caída industrial a nivel nacional deja al agro y las remesas como principales soportes de la economía michoacana ante el bajo crecimiento.
La ausencia de un impulso industrial a nivel nacional ha colocado al sector agropecuario y a las remesas familiares como los principales soportes económicos para estados como Michoacán, en un contexto marcado por la desaceleración del crecimiento y un entorno de estabilidad sin dinamismo.
De acuerdo con el análisis del especialista en economía Heliodoro Gil Corona, durante 2025, el desempeño de la economía mexicana se sostuvo en mayor medida en las actividades primarias y en los servicios.
En contraste, la industria mantuvo cifras negativas, lo que limitó el efecto de arrastre hacia las economías estatales con menor base manufacturera.
Economía michoacana
En Michoacán, esta configuración económica refuerza la dependencia del sector rural, que continúa siendo un pilar productivo y de generación de ingresos, así como del consumo asociado a las remesas, particularmente en municipios con alta migración hacia Estados Unidos.
Aunque las remesas registraron una disminución a nivel nacional, su volumen sigue representando una fuente relevante de recursos para amplias regiones del estado, amortiguando los efectos del bajo crecimiento y sosteniendo el mercado interno local.
Sin embargo, este esquema también expone vulnerabilidades estructurales, al depender de factores externos como la política migratoria estadounidense, las condiciones climáticas y los precios internacionales de productos agropecuarios, sin que exista un motor industrial que diversifique la actividad económica.
El escenario con el que cerró 2025 anticipa un 2026 de resistencia económica para Michoacán, en el que la estabilidad macroeconómica nacional reduce riesgos mayores, pero no genera condiciones suficientes para una expansión sostenida del empleo y los ingresos.

