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Sin respeto a la policía, no hay seguridad pública

La escena la vimos en el noticiero que conduce Ciro Gómez Leyva en Imagen. Ocurrió el miércoles en la zona de Buenavista, CDMX. Una enfurecida mujer bajó de su camioneta, rodeó el vehículo, empujó a un policía, golpeó a otro, al tiempo que les gritaba: “Tampoco se vale que le pegues…”.

La acompañaba un hombre que nunca se bajó del vehículo. Envalentonado, eso sí, el sujeto escupió a uno de los uniformados y lanzó un golpe desde la ventanilla. El policía que recibió el escupitajo no pudo más y le dio una patada al vehículo.

Escena cotidiana. Ciro ya hasta abrió una sección, en su noticiero nocturno, para documentar agresiones a policías, soldados y marinos en todo el país. A los dos policías se les abrió ya una investigación, con la pareja no pasó nada, puntualizó el conductor.

  • En México no hay respeto por la autoridad, la placa, el uniforme. Es cierto que los cuerpos de seguridad han cometido excesos, violado los derechos humanos, han recibido “mordidas” para no sancionar. Pero también lo es que a menudo los agreden.

Grave: “Donde no hay respeto por los derechos humanos, no hay confianza en la autoridad. Donde no hay confianza en la autorida, no puede haber seguridad pública”, dice una reflexión sobre Derechos Humanos de los policías en México, realizada por el doctor en derecho Dante Jaime Haro-Reyes, de la Universidad de Guadalajara.

Otrora ser policía era el sueño de muchos niños. Hoy son mal vistos y maltratados por iracundos ciudadanos que se sienten agredidos cuando los infraccionan por faltas administrativas o de tránsito, les ponen la araña.

Hay una brecha que se tiene que cerrar. Así lo entiende Humberto Morgan, exjefe delegacional en Miguel Hidalgo, quien promueve ante el GCMX el proyecto Homenaje a Policías, junto con diversas organizaciones ciudadanas. El objetivo, dice, es “devolverles la dignidad”.

  • Buscamos a Kenia López, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos, para que nos diera su opinión:

“Los derechos humanos deben de proteger a los ciudadanos, igual que a los policías. El problema del desgaste que hay en algunas instituciones es porque no hay claridad en que quien comete algún tipo de ilegalidad pueda ser sancionado. Un policía no tiene protocolos claros para el uso de la fuerza. Un ciudadano no se reconoce como sujeto también de obligaciones. Son las dos cosas necesarias para vivir en armonía”.

Hicimos lo propio con el senador del PRI, Manuel Añorve, exalcalde de Acapulco. El de Guerrero se metió en la coyuntura: la inminente desaparición de la Policía Federal y la cantidad de bajas por las pésimas condiciones de trabajo que les ofrecen, los lleva a enrolarse con la delincuencia organizada.

“Cuando un policía se da de baja, tiene que comer. Muchos acaban en las filas de la delincuencia organizada. No estoy justificando. Hay desánimo entre ellos. Les han quitado los seguros médicos, los bonos de riesgo en aras de la austeridad.

El fenómeno descrito está registrado. El CJNG enrola en sus filas a policías desempleados a través de internet, como documenta Raymundo Riva Palacio en su columna de El Financiero. La Unión Tepito ha recurrido a policías capitalinos sin chamba —o con ella—para apuntalar su fuerza en la CDMX.

  • Malas noticias para el teniente de Fragata, Héctor Chagoya, quien fue declarado desertor por la Armada hace ya 23 años. Hoy —ya grande y sin trabajo— lucha porque se le reconozcan prestaciones por los 30 años de servicio activo en la Marina.

Pero una fuente de la Semar nos dijo ayer que la Unidad Jurídica de esa secretaría confirmó que “este elemento” desertó desde 1996 y fue declarado prófugo de la justicia militar.

“Con base en este precepto legal perdió todos los derechos a prestaciones de retiro. Él ha promovido diversos amparos y ninguno  ha sido concedido”, nos dijo