Solo 6 productores de mezcal en Morelia están certificados, afectando su acceso a mercados y aumentando su vulnerabilidad económica.
Sólo 6 de alrededor de 80 productores de mezcal en el municipio de Morelia están certificados, un rezago que se inserta en un problema estructural a nivel estatal, donde pese a contar con denominación de origen desde hace seis años, el avance en la regularización del sector ha sido mínimo.
De acuerdo con la Secretaría de Economía, hasta años recientes en Michoacán existen más de 200 productores de mezcal, pero únicamente un número marginal ha logrado completar los procesos de certificación ante las instancias correspondientes, lo que limita el acceso a mercados formales y mantiene al sector vulnerable frente a la caída de precios y la competencia desleal.
En ese contexto, el secretario de Desarrollo Rural y Medio Ambiente de Morelia, Roberto Carlos López García, advirtió que la falta de certificación es uno de los principales factores que agravan la crisis que enfrenta actualmente la cadena productiva del maguey y el mezcal, derivada de una sobreoferta de planta y de problemas de comercialización que ya impactan a los productores locales.
Entrevistado este jueves, el funcionario explicó que en el sur del municipio se producen alrededor de 2 mil 500 hectáreas de maguey, cuya maduración tarda entre cuatro y seis años, por lo que la planeación de los ciclos productivos no ha sido suficiente para contener la caída del valor del producto cuando no existen canales de venta regulados ni reconocimiento oficial de la bebida.
A nivel estatal, la problemática se concentra de manera significativa en el municipio de Villa Madero, donde se estima que se genera cerca del 70 por ciento del mezcal de Michoacán.
Esta situación convierte a la región en un punto estratégico tanto para el desarrollo económico como para la eventual profundizacióm de la crisis si no se avanza en la certificación y apertura de mercados.
Tratados comerciales
Especialistas y exfuncionarios del sector han señalado que Michoacán cuenta con la posibilidad de acceder a mercados internacionales a través de los tratados comerciales vigentes, lo que ampliaría el universo de consumidores potenciales a más de 300 millones de personas, siempre y cuando el producto cumpla con la regulación sanitaria y las normas de denominación de origen.
López García subrayó que mientras los productores no estén certificados, no pueden defender formalmente su producto ni reclamar mejores condiciones de comercialización.
Así pues, el ayuntamiento ha comenzado desde 2025 un proceso de acompañamiento para organizar a los mezcaleros, vincularlos con las instancias reguladoras y avanzar en el cumplimiento de la Norma Oficial Mexicana.
El reto, advirtió, no es solo local, sino estatal, ya que la lentitud en los procesos de certificación amenaza con profundizar una crisis que podría extenderse por al menos dos o tres años, afectando directamente a las economías rurales vinculadas a la producción de mezcal.

