Todo mi sacrificio ha valido la pena: ganador de Olimpiada de Biología

Todo mi sacrificio ha valido la pena: ganador de Olimpiada de Biología

El joven de apenas 18 años ha sacrificado diversión e incluso tiempos con su familia para destacar en las ciencias a nivel mundial

Morelia, Michoacán.- Se llama Gerardo Cendejas Mendoza y por segundo año consecutivo fue seleccionado para participar en la Olimpiada de Biología a nivel internacional, en la que puso en alto el nombre de Michoacán al ser uno de los más destacados competidores y obtener medalla de plata en esta competición, para la que se preparó durante más de un año.

“Es un sacrificio porque además de las horas de estudio que tengamos con el maestro Homero con Gerardo y en la Facultad de Ciencias de la UNAM, realmente esto es una competencia individual, a pesar de todo el apoyo que recibíamos, tienes que seguir estudiando por tu cuenta, leer muchos libros de conocimiento avanzado, seguir estudiando por tu cuenta y eso requiere muchas horas de estudio”.

Foto. Ireri Piña/ Contramuro

Reconoció Gerardo quien al mismo tiempo, se dijo satisfecho de todo lo que ha sacrificado para ser un joven destacado que si bien, se ha perdido de fiestas y diversión, ha recibido una de las mayores recompensas a sus años de estudio; y es que para el ganador de la medalla de plata de la Olimpiada Mundial de Biología, el destacar en esta competición fue uno de sus sueños.

“Hay sacrificios como el no poder salir de vez en cuando con los amigos, no asistir a alguna fiesta (…) sí es un sacrificio pero soy bien recompensado y no solamente por la medalla, sino que te adentras en un ambiente totalmente diferente, dejas de formar parte del círculo de personas que te rodea, pero te involucras con otras y conoces gente de todos lados, gente que tiene la misma visión que tú, una esencia de progreso e innovación”.

Gerardo hace saber a Contramuro, que las dos competencias internacionales de Biología a las que ha asistido, le han abierto las puertas de muchos sitios e instituciones y además, le han dejado una visión que va más allá de lo que comúnmente se conoce. “Hubo algunas cosas que tuve que sacrificar, pero también he ganado muchísimo”.

El joven se matriculó en la Facultad de Biología de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), porque dice estar orgulloso de la Casa de Hidalgo y tiene la confianza plena en que esta institución le apoyará para cumplir el resto de sus sueños en materia académica: ser investigador de lo relacionado con la biología molecular y celular, cultivos celulares y técnicas avanzadas de laboratorio.

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El papá de Gerardo, entusiasmado habló del orgullo que siente por su hijo, a quien dijo, nunca le han presionado para que saque buenas notas:
“Cuando era niño también le gustaba la escuela, le gustó siempre y de hecho los maestros nos decían que era un niño excelente, pero como padres cuidamos que jugara como niño y no meterlo al estudio e instituciones especiales de desarrollo, no, sino que viviera sus etapas de niño (…) aprendía rápido y le gustaba mucho jugar y jugar. Nunca dejó de ser niño, ni adolescente y ahora como un muchacho mayor de edad no ha dejado de crecer. Tiene sus emociones, le gusta ver películas, jugar basquetbol, de hecho él tiene tercer grado cinta negra en taekwondo, lo que se le da mucho es administrar su tiempo, se organiza y está ahí, con todos”.

Don Gerardo destaca que el orgullo y satisfacción que le traen los resultados de su hijo no solo en la Olimpiada de Biología, sino en todos los aspectos de su vida al ser un joven ordenado, con ideas claras y sobretodo la voluntad y la fuerza para lograr sus metas, ya sean personales, académicas, deportivas e incluso familiares. “Es un gran escalón el que subió pero hay que cuidar que ese escalón se mantenga, es el compromiso que tenemos nosotros como padres, desde muy pequeño sacrificó muchas cosas, pero siempre hemos estado unidos como familia y eso es lo importante, también le damos su espacio”.

Foto. Ireri Piña/ Contramuro

Gerardo señala que si bien el estudio es su prioridad, tampoco ha dejado de hacer las cosas que le gusta, como tocar la guitarra, jugar basquetbol y leer autores como Taylor Caldwell y Carl Sagan. Además, dedica un día completo de su semana para estar con sus papás y sus hermanas, que sin duda, dijo, han sido un motor y apoyo en el tránsito de sus estudios para obtener la medalla de plata en la Olimpiada Mundial de Biología.

Es importante mencionar que este fue el segundo año que Gerardo asiste a la Olimpiada Mundial de Biología, el año pasado también participó y obtuvo mención honorífica, este año con base en esfuerzo y más sacrificio, además de la experiencia que ya tenía de la anterior, logró la medalla de plata en una competencia que tuvo lugar en Zseged, Hungría; con un examen teórico que duró seis horas y otro práctico que inició a las 08:00 y concluyó a las 22:00 horas.