Ángela, conocida como la niña de la maleta, recibió sepultura tras más de un año sin ser reclamada. Su muerte expuso el abandono y la violencia infantil en México.
“Ángela”, nombre dado por los forenses, simboliza a miles de menores víctimas de la violencia y el abandono en México.

Ángela, conocida como la niña de la maleta, recibió sepultura tras más de un año sin ser reclamada. Su muerte expuso el abandono y la violencia infantil en México

Ciudad de México.- Fue despedida entre flores y silencio. Ángela, conocida como “la niña de la maleta”, encontró finalmente descanso tras más de un año en espera en el Instituto de Ciencias Forenses de la Ciudad de México (CDMX). Su historia estremeció al país: una bebé de apenas 18 meses, víctima de abuso, desnutrición y violencia, cuyo cuerpo apareció dentro de una maleta en marzo de 2015 en la colonia Juárez.

El pequeño ataúd blanco fue llevado al panteón San Isidro, donde autoridades y personal del Tribunal Superior de Justicia capitalino le dieron sepultura. Ningún familiar acudió. Nadie la reclamó. Los forenses le pusieron el nombre de “Ángela” y una identidad simbólica para honrar a una víctima que nunca fue reconocida.

Los peritos determinaron que la menor murió por un golpe en la cabeza y sufrió maltrato prolongado. Las investigaciones de la Procuraduría capitalina y de agencias internacionales no lograron dar con su origen ni con los responsables. Ni siquiera el perfil genético compartido con embajadas de varios países reveló su identidad.

Hoy, su historia sirve como recordatorio doloroso de la violencia que padecen los niños en México. Ángela descansa en paz, pero su caso sigue abierto, esperando justicia para “la niña de la maleta que nadie reclamó”.