Miles de familias abarrotaron los balnearios de Michoacán este Viernes Santo, disfrutando del agua y la convivencia en un día de descanso tradicional.
Morelia, Michoacán.-El calor y la tradición de descanso de Semana Santa llevaron a miles de familias a abarrotar este Viernes Santo los balnearios más populares de Michoacán, donde desde temprana hora se formaron filas de ingreso y se ocuparon prácticamente todos los espacios disponibles en albercas, áreas verdes y palapas.
Sitios como Los Azufres, Cointzio, Huandacareo, Zinapécuaro y otros centros acuáticos de la región registraron alta afluencia, con visitantes provenientes no sólo de Morelia, sino de distintos municipios que aprovecharon el día para refrescarse y convivir en familia.
Las tarifas de acceso variaron desde los 70 y 100 pesos en balnearios más accesibles, hasta cerca de los 300 pesos en complejos más equipados y cotizados.
El ambiente fue el de cada año, con familias completas instalándose desde temprano con hieleras, mochilas y bolsas repletas de comida preparada.
No faltaron las ensaladas de atún, la carne asada improvisada en anafres portátiles, las aguas frescas de jamaica y horchata, ni la cerveza fría que acompañó la jornada bajo el sol.
En los pasillos y áreas de descanso se repetía la escena: padres cargando a uno o dos niños, chanclas en mano, toallas al hombro y el clásico garrafón de agua como provisión indispensable.
En las albercas, adolescentes se apropiaron de los espacios para jugar con pelotas o lanzarse clavados, mientras los más pequeños chapoteaban en las zonas poco profundas bajo la vigilancia constante de los adultos.
Bajo las mesas y a la sombra de sombrillas y árboles, algunos bebés dormían ajenos al bullicio, mientras las toallas colgadas sobre sillas y barandales se convertían en improvisados tendederos.
El paisaje humano fue diverso: desde cuerpos trabajados en gimnasio hasta figuras comunes, sin pretensiones, en un entorno donde predominó la convivencia y la aceptación.
Para muchos, más que un lujo, la visita al balneario representó una de las pocas alternativas accesibles de esparcimiento en estos días, un espacio donde el descanso, el agua y la convivencia familiar se conjugan como parte de una estampa profundamente arraigada en la vida cotidiana del país.


