Alejandro Sanz reflexiona sobre la salud mental y el costo de la fama, destacando la importancia de la conexión emocional con su audiencia.
El reconocido cantante español Alejandro Sanz compartió sus reflexiones sobre la salud mental y el precio de la fama en una entrevista con Rolling Stone.
Con más de 30 años de carrera, Sanz destacó que su verdadera satisfacción no proviene de premios o listas de éxitos, sino de la conexión emocional con su audiencia.
“A estas alturas, el peso ya no está en las listas de éxitos ni en los premios… en realidad nunca lo estuvo; ese es un regalo del camino, pero no el destino”, afirmó.
Sanz siente una gran responsabilidad respecto a las emociones que sus canciones generan en millones de personas.
“Me hace feliz saber que una canción mía acompaña a la gente, que la hacen suya. Lo que más ocupa mi mente es seguir siendo honesto con la música y no repetirme por comodidad”, declaró.
El artista también habló sobre sus influencias musicales, mencionando géneros como el flamenco, el rock, la música clásica y la música italiana de los años setenta como pilares de su estilo.
“El flamenco es uno de mis grandes motivadores, pero también la música italiana de los 70 y la música rock de toda la vida. Digamos que estos son mis ingredientes para un cóctel en el que construyo mi música”, explicó.
Al referirse a las nuevas generaciones, Sanz sostuvo que los sentimientos humanos, como el desamor y la búsqueda de identidad, permanecen inalterables a pesar de los cambios tecnológicos. Sin embargo, reconoció que el consumo acelerado de música representa un desafío para los artistas. “Hoy todo va a una velocidad vertiginosa; se consume música como si fuera contenido efímero. Lograr que alguien se detenga a escuchar una canción de cuatro minutos es un reto”, comentó.
Uno de los momentos más personales de la entrevista fue cuando Sanz abordó el tema de la salud mental y la depresión, cuestiones sobre las que se ha pronunciado abiertamente. “No sé si es el precio de la fama o simplemente el precio de estar vivo y ser sensible. Lo que pasa es que la fama amplifica todo”, reflexionó.
El intérprete de “Corazón Partío” y “Amiga Mía” recordó que su decisión de hablar abiertamente sobre sus momentos más difíciles se debió a la necesidad de ser honesto con sus seguidores. “Cuando me abrí en redes sobre cómo me sentía, no lo hice pensando en la fama, sino porque estaba cansado, necesitaba ser sincero con mi gente y mis seguidores”, explicó.
Reconoció que mostrarse vulnerable ante millones de personas no fue sencillo. “Da vértigo. Te sientes desnudo en mitad de una plaza pública”, confesó. Sin embargo, aseguró que compartir esas experiencias puede ayudar a otros a sentirse acompañados. “La vulnerabilidad no es debilidad, es valentía”, afirmó.
Sobre la industria musical actual, Sanz destacó la importancia de mantener la identidad artística. “Es muy tentador subirse a la ola de lo que está de moda para sonar en las radios o acumular streams. Pero si te disfrazas de algo que no eres, el público lo nota tarde o temprano”, sostuvo.
Finalmente, Sanz habló sobre el legado que desea dejar, enfatizando que su mayor deseo es ser recordado por su honestidad y la conexión emocional que logró con su público. “No me importa tanto ser recordado por las cifras, los estadios o los récords. Lo verdaderamente importante para mí es ser recordado como alguien que fue honesto con lo que sentía y que logró que los demás se sintieran acompañados. Si dentro de muchos años alguien escucha una canción mía en un momento difícil y encuentra un poco de consuelo o de alegría, entonces todo este viaje habrá valido la pena”, concluyó.
