Bajo el asedio ambiental de la geotermoeléctrica de Los Azufres, comunidades indígenas del oriente michoacano padecen por las enfermedades renales
Ciudad Hidalgo, Michoacán.- Comunidades indígenas del oriente de Michoacán, viven bajo el asedio ambiental de la geotermoeléctrica de Los Azufres que opera la Comisión Federal de Electricidad. Las afectaciones por el consumo de agua contaminada han proliferado las enfermedades renales entre los habitantes de la región.
Con una de las plantas de la geotermoeléctrica a sus espaldas, Pavel Guzman, vocero del Consejo Supremo Indígena de Michoacán (CSIM), refiere que se trata de una de las más grandes del país, abastece cerca del 40% de la energía nacional. Opera en más de 150 kilómetros concesionados, con más de 100 pozos, 56 pilas de enfriamiento y más de 10 plantas generadoras.

Apunta que tras denuncias de comunidades y del Consejo, se inspeccionaron siete puntos -20% de las instalaciones- donde se detectaron manejo inadecuado de residuos tóxicos, fugas y pilas sin recubrimiento. También se hallaron vertidos de arsénico y otros desechos con alto contenido de metales que contaminan fuentes de agua. Aunque la CFE ha corregido parcialmente algunas fallas, se niega a reconocer responsabilidad jurídica y no ha presentado estudios sobre la calidad de los manantiales.
Las comunidades exigen la reparación total de daños, atención médica y apoyo económico para enfermos renales, un padrón actualizado y acceso a agua potable segura. Pavel Guzmán adelantó que presentarán acciones legales mediante amparos, recursos ante el Tribunal Administrativo y denuncias federales, buscando que se reconozca el daño y se obligue a su pronta solución. También advierte posibles protestas si no continúan las reparaciones y acusó al Gobierno del Estado de respaldar a la CFE en lugar de a las comunidades.
Roque Martínez Hernández, contralor del Concejo Comunal de San Matías El Grande, refiere que de los pozos y en las plantas se extrae el azufre para procesarlo, separar arsénico y generar energía eléctrica que se incorpora al sistema de la CFE.
“El residuo líquido resultante se deposita en pilas de enfriamiento; sin embargo, contiene metales pesados, contaminantes, hay fugas, derrames por tuberías defectuosas y liberación constante de vapores”.
En el ambiente una ligera llovizna es constante, provine de las plantas.
“Las fumarolas y evaporaciones son intensas y generan olores insoportables. El aire no solo contiene CO2, sino otros elementos derivados de la actividad industrial. Aunque la empresa afirma cumplir con la normativa de Cofepris y Profepa y que las emisiones se dispersan, se observa formación constante de nubes por condensación del vapor, lo que provoca neblina y llovizna frecuente. Esto concentra contaminantes en la atmósfera local y afecta el aire que se respira”.
José Cornelio Martínez, de 30 años, habitante de San Matías refiere cómo hace unos años comenzó a sentir cansancio extremo y cambios físicos. Aunque tuvo una vida activa, los síntomas se agravaron con fuertes dolores de cabeza hasta que no pudo levantarse. Inicialmente le dijeron que tenía colesterol y triglicéridos altos, pero después confirmaron insuficiencia renal crónica y que necesitaba diálisis urgente. Por miedo y falta de recursos retrasó tres años el tratamiento; antes de iniciarlo sufrió un infarto cerebral y perdió la vista de un ojo.
Hoy recibe hemodiálisis en el Hospital Regional, procedimiento que le limpia la sangre y le suele causar malestares. La única opción para mejorar es un trasplante. Existen antecedentes familiares de enfermedad renal por ambas ramas, por lo que cree que su caso es hereditario, aunque reconoce que hay opiniones médicas divididas sobre si el agua que consumen influye.

Dejó de hacer macetas y ahora vende dulces apoyado por su esposa Marta Estela; sus ingresos son bajos y gran parte se va en traslados y medicamentos. El trasplante es complicado por falta de apoyo y recursos, así que permanece en lista de espera. José señala que se requieren más apoyos de las autoridades, pues varias familias enfrentan la misma situación.
Para Yolanda, habitante de San Andrés, la situación ha sido complicada, su hijo, a los 17 años, comenzó con hinchazón en los pies y vómitos; le diagnosticaron insuficiencia renal: nació con un riñón pequeño que no funcionaba y otro grande que se agotó.
Desde hace nueve años inició con hemodiálisis, hoy acude dos veces por semana y al salir del tratamiento sufre mareos, baja presión y calambres. Esperó tres años por un lugar en el hospital y antes pagaban sesiones privadas muy costosas, endeudándose.
Yolanda tiene ocho hijos; otra de ellos, de 20 años, presenta el mismo problema renal, también tiene problemas de habla.
Roque Martínez, junto con Alejandra Martínez, concejera de Salud, y Julia Martínez, presidenta del DIF Comunal, explican que en San Matías se registra uno de los índices más altos de insuficiencia renal en el estado, afectando a niños desde 10 años, jóvenes, adultos mayores e incluso mujeres embarazadas. No existe detección temprana y los casos se identifican cuando la enfermedad está avanzada. Apuntan que aunque autoridades médicas atribuyen la enfermedad a herencia o mala alimentación, lo que en realidad la provoca es la contaminación del agua por la contaminación generada por la geotermoeléctrica Los Azufres.

Apuntan que desde hace 15 a 20 años los casos de enfermos renales aumentaron, sobre todo en comunidades cercanas a la central geotermoeléctrica Los Azufres. Estudios recientes apuntan al agua como causa; antes no se hicieron públicos análisis realizados por investigadores. Comunidades más alejadas, que consumen agua tratada, no presentan casos. Rechazan que el problema sea el refresco, como afirmó el gobernador, pues incluso niños padecen la enfermedad.
En San Matías hay al menos 50 pacientes; regionalmente se estima hasta un 35% de la población enferma. El hospital cuenta con 19 máquinas de hemodiálisis, pero solo 15 funcionan, insuficientes para la demanda. Muchos pagan sesiones privadas costosas o esperan meses para atención. El Concejo Comunal impulsa prevención, detección y exige transparencia y responsabilidad a la CFE.

