Roberto Carlos López, confirmó la detección de 3 casos del gusano barrenador en Morelia; advierte que el mayor impacto será económico para pequeños productores ganaderos
Morelia, Michoacán.- Dos casos en la zona sur y uno en el norte del municipio de Morelia confirmaron la presencia de gusano barrenador, una plaga que había sido erradicada del país y que hoy reaparece con potencial impacto en la economía ganadera local.
En entrevista con Contramuro, el secretario de Agricultura, Desarrollo Rural y Medio Ambiente de Morelia, Roberto Carlos López García, detalló que los casos se detectaron tras un primer hallazgo en la región cercana de Acuitzio, lo que detonó la vigilancia en la capital.
“Ya salieron tres casos confirmados”, señaló el funcionario, al reconocer que en Morelia no se había identificado previamente esta plaga, pese a su avance desde el sureste del país.
Riesgos de propagación y salud animal
En entrevista, explicó que el riesgo radica en la rápida propagación de la larva en ganado con heridas expuestas, lo que puede derivar en infecciones severas.
“Es una plaga que había sido erradicada del país, pero regresó como el sarampión”, afirmó, sin atribuir causas específicas a su reaparición y bajo una postura institucional de colaboración con el gobierno federal.
La atención del problema corresponde a la Federación a través del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), instancia que ya interviene en Morelia con acciones de orientación y contención.
“Estamos trabajando de la mano con el gobierno federal para contener”, indicó.
Medidas de prevención para ganaderos
A nivel local, el municipio ha desplegado campañas informativas y reuniones con ganaderos para reforzar la prevención. Entre las medidas básicas, se insiste en la revisión constante del ganado, la atención inmediata de heridas y el aislamiento de animales infectados.
“Si su ganado está con daño físico, le atiendan evitar que cualquier animal tenga una herida expuesta”, subrayó López García, al detallar que las lesiones abiertas facilitan que la mosca deposite larvas y detone la infección.
El funcionario alertó que, en caso de no detectarse a tiempo, la enfermedad avanza rápidamente y puede provocar daños irreversibles en el animal.
“Lo que sucede con la larva es que pudre de manera rápida la piel… si no te das cuenta, en una semana o diez días el ganado ya está con una gran parte podrida”, explicó.
Impacto en la economía ganadera local
En esos escenarios, la única alternativa es el sacrificio del animal para evitar la propagación, lo que convierte el problema en un golpe directo a la economía del productor. “El daño más que otra cosa es un daño económico”, sostuvo.
El riesgo se agrava en Morelia por el perfil de su actividad ganadera, predominantemente familiar y de autoconsumo. A diferencia de entidades con producción intensiva, en el municipio los hatos suelen ser reducidos, de entre cinco y diez cabezas, lo que incrementa la vulnerabilidad ante brotes.
“Imagínate… un ganadero que tiene alrededor de 18 cabezas, si se le infecta una, lo más probable es que otra cerca de esta ya se infectó”, ejemplificó, al referir que, según criterios sanitarios, por cada caso confirmado existe riesgo en al menos otros animales del mismo hato.
En términos sanitarios, el secretario descartó un impacto inmediato en la salud pública.
“El primer riesgo que hay no es de salud pública, es económico”, puntualizó, al señalar que la carne en mal estado es identificable en los puntos de sacrificio.
Sobre la dimensión del problema, López García reconoció que aún es prematuro estimar el alcance real.
“Podríamos evaluar dentro de un mes si el problema creció, si lo pudimos contener”, dijo, al insistir en que la evolución del brote definirá el nivel de riesgo para la economía ganadera local.
Mientras tanto, destacó la respuesta de los productores ante el llamado institucional.
“Los ganaderos están siendo asertivos, empáticos al acercamiento nuestro y del gobierno en la prevención de su riesgo”, afirmó.



