En la mente de AMLO está Ricardo Monreal
Foto. Cortesía

No recuerdo exactamente el último caso donde el presidente López Obrador hizo énfasis en los nombres de quienes, para él, son los aspirantes legítimos del movimiento. Antes, con frecuencia, de viva voz del mandatario federal se esbozaba solo a tres. Es decir, desde el punto de vista político se trataba de una clara postura de exclusión a partir de las palabras explícitas que, desde la sede de palacio nacional, eran la narrativa de la agenda sucesoria.

Muy a menudo la prensa nacional tiraba el anzuelo para tocar el trasfondo político, o mejor dicho, para saber quienes estaban en la mente del presidente López Obrador, a fin de ir visualizando el panorama electoral. A tres corcholatas las mencionó una y otra vez, incluso con la connotación de hermanos. Sin embargo, era evidente que, en esa lista presidencial, hacía falta el nombre de Ricardo Monreal, aspirante natural del lopezobradorismo.

Y, cuando no se dio a conocer el nombre de Ricardo Monreal, comenzó a llamar poderosamente la atención entre la opinión pública, pero sobre todo de un número importante de simpatizantes de Morena que, ante esas circunstancias, clamaban piso parejo. De esa manera, el coordinador de los senadores de Morena abanderó, por veinte meses consecutivos, una lucha histórica de resistencia y, en solidaridad, sectores de la población civil alzaron la voz en protesta.

Se creó, a todas luces, una resistencia pacífica que generó una presencia social mayúscula a lo largo y ancho del país. Gracias a ello, y en la medida del tiempo, eso provocó un eco profundo que sonó con fuerza hasta el epicentro de Palacio Nacional. De forma paralela, una estructura alimentaba la plataforma Reconciliación por México, que mostraba su apoyo incondicional a la causa de Monreal luego de vivir el rechazo.

Y, justo en ese momento decisivo para la elección interna de Morena, el presidente corrigió la estrategia sucesoria y, con un movimiento estratégico, puso el nombre de Ricardo Monreal sobre la mesa, y en presencia de los demás aspirantes que competirán. Es decir, el veto había terminado y, para evitar pugnas internas, AMLO abrió el abanico y, bajo esa premisa, colocó el consenso y la negociación como un mecanismo para convocar a la unidad.

El presidente abrió el cerco y dio marcha atrás al proceso de exclusión. Ahora la sucesión se juega entre cuatro aspirantes y, la resistencia, no solo fue un mérito de Monreal, sino un atributo que valió la pena dadas las condiciones que envolvieron el proceso anticipado. Y, desde que se dio a conocer el nombre del zacatecano, la esperanza sigue latente para que Ricardo cumpla el sueño de ser presidente constitucional de México.

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Ayer, en conferencia de prensa, el nombre de Ricardo Monreal salió de la voz del presidente López Obrador. Quedó claro que su incorporación se sumó a la lista de aspirantes. Ya sumado, el coordinador de los senadores de Morena se ha declarado listo para encarar el proceso interno, ya que demostró, con sagacidad, que es un digno representante de la Cuarta Transformación. Además de ello, tiene todas esas características indispensables para abanderar a Morena en 2024, pues está más que claro que, su proyecto de nación, profundizará las políticas públicas del país.

A propósito, el presidente López Obrador sabe la responsabilidad que conlleva dirigir las riendas del territorio nacional, por lo tanto, en su mente está la figura de Ricardo Monreal que ayer, en conferencia de prensa, su nombre figuró como hombre preparado para enfrentar el reto más grande de su vida. En efecto, el zacatecano está en el ánimo del mandatario federal que ayer, con un gesto franco, mencionó su nombre y apellido de Ricardo para sucederle en la transición política del 2024.

Se trata de un momento coyuntural sin precedentes que, seguramente, sabrá aprovechar Ricardo Monreal para colocarse como la figura más experimentada luego de casi 43 años de carrera ininterrumpida donde ha dejado un legado significativo: aspecto que los distingue de las demás corcholatas presidenciales. De hecho, esa virtud- en aras de las definiciones políticas- puede ser un activo que logre la diferencia y se coloque en ese instante crucial para que el presidente Obrador le dé el espaldarazo, como lo hizo ayer en conferencia de prensa.

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